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Pemex con incierto futuro, también México y la administración federal

Nacional
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Pemex que desde 1938 se convirtió en el punto de apoyo económico de los gobiernos mexicanos, se ha convertido ahora en un  pesado lastre no solo para el gobierno actual, que insiste en seguirle inyectando recursos aun cuando sus números que registra siguen siendo rojos, sino para los mexicanos que contribuimos a esos recursos a través de los impuestos que se pagan.

Cuando Lázaro Cárdenas decidió la expropiación de la industria petrolera, vio en ella una gran fuerza económica para  apoyar el desarrollo y crecimiento económico del país.

A partir de esa fecha México entro a una recuperación económica que culmino hasta el desarrollo estabilizador, donde  la economía mexicana  estaba  cercana al crecimiento económico de Estados Unidos y nuestra moneda no tenía una diferencia abismal con el dólar norteamericano como  ahora se presenta.

Debemos recordar que en aquellos tiempos, la gente aporto de sus bolsillos el dinero suficiente para que el presidente Cárdenas lograra liquidar a los propietarios de los yacimientos y demás empresas derivadas del proceso petrolero,

Enormes filas de gente, la mayoría que vivía en pobreza, sacaron de sus ahorros para aportar ese dinero, con la esperanza de que la empresa Pemex, fuera  la locomotora que  arrastrara empujara la economía mexicana

Durante años, Pemex se convirtió en el verdadero  baluarte económico del país, en los tiempos recientes, solo se convirtió en el saco  mágico donde los políticos y líderes sindicales  se enriquecieron, sacando  la mayoría de las ganancias sin meditar en reinvertir esos recursos para la modernización de las otras empresas filiales como la refinerías y la petroquímica, hoy casi inexistente en dentro del esquema de Pemex.

El ejemplo claro de esto es  Emilio Lozoya Austin,  instrumento de la administración de Peña Nieto, que junto con un grupo de pillos termino ocupando recursos de todos los mexicanos para intereses personales y del grupo que lo intimido para tal fin .

Recientemente se dieron a conocer resultados para el segundo trimestre de este año de la paraestatal. Las pérdidas fueron de 44 mil 300 millones de pesos.

Dando un resultado de pérdidas acumuladas durante los últimos cuatro trimestres que ascienden a 864 mil 126 millones de pesos.

Estos resultados ha llevado a dos de las tres principales calificadoras financieras del mundo a quitar el grado de inversión a la empresa y a calificar su deuda con grado especulativo, lo que significa que términos coloquiales, que no garantizan a los inversionistas que su capital brinda ganancias y que posiblemente represente perdidas.

Desde hace varios años, cubriendo la fuente, durante la administración federal de Ernesto  Zedillo Ponce de León, pregunte al Director General de Pemex de aquel entonces, Adrián Lajous, porque no se invertían los recursos remantes de las venta del petróleo a las refinerías y petroquímica, porque  cada vez que citaban a  conferencia esta última presentaba números alarmantes y si se quería vender por lo menos que no fuera como chatarra, sino una empresa rentable para que los recursos a obtener fueran importantes.

En aquella conferencia, molesto el director General, solo respondió que era imposible porque los recursos en aquellos tiempos se utilizaban para amortizar los recursos del organismo que derivo en IPAB para evitar el desastre del sistema bancario, que apoyaba al país, siendo este sistema bancario ya vendido a los privados.

Después de esas conferencias y en el cambio de administración, con Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña, no existieron dichas conferencias y solo se limitaron a entregar los resultados, como es su obligación a través de reportes trimestrales, sin invitar a la prensa incómoda para la clase política.

Ahora las cifras, siguen siendo rojas y más preocupantes, Pemex  a pesar de los recursos invertidos, sigue arrojando números negativos como consecuencia de los malos manejos, no hay otra respuesta, que se hace de esta empresa.

Su director, que de profesión es ingeniero agropecuario, no ha logrado sacar adelante a esta empresa  y la excusa de las autoridades se centra en la baja en venta de petróleo y cuando sube el precio, como recientemente se presenta, los números siguen siendo rojos.

México tiene enfrente un panorama gris, ya que el petróleo  se está haciendo menos utilizado para generar energía y se busca que esa sea a través de las llamadas limpias, donde exista menor contaminación ambiental.

Otro aspecto en contra será los resultados en la próxima contienda presidencial en Estados Unidos, donde de ganar Joe Biden, su inclinación a utilizar energías limpias golpeara aún más a Pemex y por supuesto a las finanzas públicas  de la administración federal.

De tal forma que la actual administración deberá  empezar a buscar una estrategia para resarcir los recursos que se seguirán perdiendo y cambiar la generación de energía a través de los elementos naturales,  y dejar los fósiles y el carbón, como aun pretende hacerlo Manuel Bartlett al frente de la CFE.

Si se insiste en mantener a Pemex pese a que ha demostrado que se ha convertido en un barril sin fondo y no se cambia a energías limpias, el futuro dl financiamiento de la administración está condenada a disminuir y para los mexicanos a aportar mayores recursos para el sostenimiento de una gran cantidad de funcionarios públicos que hasta el momento no han dado los resultados positivos que el presidente Andrés Manuel López Obrador prometió en campaña.

 

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