26
Mon, Oct

Rumbo de México no debe ser decisión de un solo hombre.

Nacional
Typography

Por Víctor Barrera

“El movimiento soy yo…”, espetó Andrés Manuel López Obrador a Carlos Navarrete, entonces dirigente del PRD, en abril del 2008, cuando se tomaba la decisión de levantar o no la toma de la tribuna en las cámaras del Congreso de la Unión por parte de legisladores integrantes del Frente Amplio Progresista (FAP), PRD, Convergencia y PT.

 

“Este movimiento lo desencadené yo y los diputados y senadores deben estar atentos a lo que el movimiento resuelva…”, subrayó en tono molesto y desde entonces López Obrador empezó a idear la creación de un partido que surge  en 2012, como proyecto y en 2015 aparece en el Congreso de la Unión como bancada.

 

Hasta este 2020, al parecer el movimiento y ahora el Proyecto de la 4T es López Obrador y por consecuencia cualquier decisión que se tome será la que decida el titular del ejecutivo y aplicada sin  cuestionamientos alguno por sus “empleados” del gabinete presidencial

México en términos de salud no ha logrado  aplanar la curva de la pandemia del covid-19 y los niveles de  contagios y fallecimientos siguen altos,  pero no se aplican las medidas necesarias, como  establecer  pruebas para todos los mexicanos e iniciar el trabajo de confinamientos para quienes sean portadores del virus, porque esto costaría mucho dinero y se busca gastar menos ante los ejes de austeridad y ahorro establecidos por la 4T.

En términos económicos, tampoco se ha querido aplicar una estrategia para establecer  un rumbo de recuperación en la economía mexicana, porque para ello es necesario inyectar recursos que procederían de organismos de financiamiento internacional y esto provocaría elevar el nivel de endeudamiento del país.

Además  en el  gobierno de López Obrador,  se  considera que el crecimiento no es esencial, sino que lo más importante es la distribución del ingreso, y las políticas aplicadas han desestimado la generación de incentivos para que la economía crezca más.

Pero al final esta  falta de crecimiento económico sigue generando resultados negativos que y perjudican a los estratos de menores ingresos.

Se crea mayor pobreza, algo completamente opuesto al objetivo señalado por este gobierno de trabajar para los pobres y buscar su mejor calidad de vida.

Entonces por la obsesión de establecer su proyecto denominado Cuarta Transformación (4T), porque así  lo decide el creador del Proyecto,  nos muestra un presente y futuro  complicado, porque  están definidos una serie de principios que hacen  muy difícil que fluya la inversión privada en el curso de los próximos años.

Ojalá y al interior del gabinete de López Obrador exista alguien con la sensatez y valor suficiente para señalarle que el rumbo tomado por la administración federal  no ha sido el adecuado, que los objetivos de erradicar la corrupción y realizar de manera transparente el uso de los recursos públicos, son importantes, pero la forma en la cual se quiere llegar a ello es la equivocada.

Ojalá se produjera un cambio de perspectiva en los liderazgos políticos de nuestro país. Pero esto es cada vez más complicado cuando lo único que muestran estos liderazgos  es acceder al poder político para aplicar el proyecto de un solo hombre sin discusión alguna.

México requiere redefinir el rumbo que ha tomado y esto solo se logrará a través de la apertura, del dialogo de la participación de todos o de lo contrario la recuperación económica  que se requiere seguirá siendo lenta y tardaremos muchos años más, después de esta administración para poder alcanzar los niveles que teníamos en 2018 cuando el 2 por ciento era insuficiente, pero  íbamos  perfilados a un mayor crecimiento.

BLOG COMMENTS POWERED BY DISQUS