El partido Morena rechazó que lineamientos generales para la protección de los “derechos de las audiencias” busquen la dencusra o silenciar voces, porque lo que se busca es garantizar el derecho del pueblo a estar informado
“Durante el periodo neoliberal no sólo se privatizaron empresas públicas, también se privatizó la conversación pública. La información dejó de entenderse como un bien indispensable para la democracia y comenzó a utilizarse para proteger intereses particulares”, acusó el movimiento encabezado por Ariadna Montiel Reyes.
Según denunció Morena, durante los sexenios anteriores a la llegada de Andrés Manuel López Obrador se normalizó la “propaganda disfrazada de noticia”, los contenidos pagados sin identificación y la información falsa, sesgada o manipulada.
“Ese modelo produjo desánimo y despolitización. Se repitió que nada podía cambiar y que todos eran iguales. Se buscaba convertir al pueblo en un espectador resignado mientras unos cuantos tomaban las decisiones en su nombre”, agregó.
Morena defendió la propuesta impulsada por el gobierno federal y sostuvo que se busca impedir que la mentira, la manipulación y la publicidad encubierta se presenten como información peridística.
“No se regula lo que los medios puedan opinar o pensar. Se establecen responsabilidades para proteger el derecho del pueblo a recibir información. La autoridad no revisará previamente las transmisiones. El procedimiento sólo puede iniciarse después de la difusión de un contenido y a partir de una queja concreta”, destacó.
Además, celebró que la propuesta se elabore mediante consulta pública pues, dijo, eso representa que no existe imposición porque “quien pretende censurar no consulta al pueblo ni abre normas al escrutinio social”.
“Defender los derechos de las audiencias es defender la libertad y reconocer la dignidad del pueblo. La información no pertenece a los poderes económicos ni a las élite mediáticas, pertenece al pueblo de México”, reiteró.
Morena indicó que bajo ninguna circunstancia permitirá que la desinformación vuelva a “envenenar” la discusión pública en torno a los derechos de las audiencias para que unos pocos preserven sus privilegios.













