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IMPULSAN INICIATIVA PARA COMBATIR EL SEDENTARISMO Y PROMOVER LA PRÁCTICA DEPORTIVA REGULAR

La diputada Paola Espinosa Sánchez (PAN) presentó una iniciativa de reforma a Ley General de los Derechos de las Niñas, Niños y Adolescentes, a fin de que los tres órdenes de gobierno se coordinen para combatir el sedentarismo y promuevan la práctica deportiva regular.

El documento expone que en México la situación de los menores de edad se encuentra marcada por transformaciones sociales, económicas y culturales, lo cual ha modificado los patrones de alimentación, actividad física y la organización de su tiempo cotidiano.

Por ello, considera pertinente analizar el derecho a la salud y las obligaciones específicas de las autoridades en materia nutrición, actividad física y estilos de vida saludables.

Paola Espinosa dice que “la evidencia científica y los datos oficiales muestran que el sobrepeso, la obesidad, los trastornos de la conducta alimentaria y el sedentarismo se han consolidado como problemas estructurales que afectan de manera directa el desarrollo integral de niñas, niños y adolescentes”.

Al respecto, indica que en nuestro país únicamente el 32.6 por ciento de la población escolar de entre 10 y 14 años realiza en promedio una hora de actividad física de intensidad moderada a vigorosa al menos cuatro días a la semana.

Asimismo, el 35.9 por ciento de los adolescentes entre 15 y 19 años presenta inactividad física y el 25 por ciento de este grupo etario mantiene tiempos elevados de comportamiento sedentario.

“La persistencia del sedentarismo representa un factor de riesgo para su salud física y mental, ya que el uso prolongado de pantallas como televisión, videojuegos y dispositivos móviles se relacionan directamente con el incremento del sobrepeso y la obesidad, así como con la presencia temprana de enfermedades cardiovasculares, metabólicas y afectaciones en el desarrollo muscular y óseo”, subraya la legisladora.

Refiere que el sedentarismo también se asocia con menores niveles de atención, memoria y funciones ejecutivas, así como con una mayor prevalencia de ansiedad, depresión, baja autoestima y dificultades en la interacción social, lo que incide negativamente en el bienestar de niñas, niños y adolescentes.