Por Víctor Barrera
La forma en la cual fueron designados los 17 coordinadores y coordinadoras de Morena que encabezarán la estructura para defender la transformación debe prender los focos amarillos a los ciudadanos mexicanos.
Porque esto nos muestra que el poder que tiene Claudia Sheimbaum esta cada vez más disminuido y ahora se tienen que negociar con grupos de poder al interior de Morena, el PVEM y otros grupos de poder lo que implica que el poder ahora esta dividido en varias manos.
También nos muestra que no importan los nombres o personas elegidas, sino el grupo de poder que esta atrás de ellas, que es precisamente lo que debe ponernos a pensar cual será el futuro de nuestro país y sus estados si estos coordinadores, llegan a ser oficialmente los candidatos y después los gobernadores de las entidades.
Es cierto que el proceso presentó en un inicio una acción democrática al aceptar a toda aquella persona militante o simpatizante de Morena y partidos aliados a inscribirse en el mismo.
Pero esto solo duro algunas semanas para luego convertirse en la farsa de la popularidad, a través de encuestas, que jamás se ha sabido el método con la cual se llevaron a cabo, para elegir a esos coordinadores o coordinadoras.
Y que termino con lo que ahora ya conocemos, el reparto del poder en varias zonas con la intención de proteger la continuidad de un régimen que no ha dado resultados y de paso cubrir y encubrir los posibles desfalcos de algunas entidades.
Este reparto beneficio a gobernadores, quienes eligieron directamente a sus sucesor o sucesora, a grupos de presión política como el PVEM y posiblemente a otros grupos que de alguna manera inciden en las decisiones políticas locales de los estados y municipios.
De tal forma que en realidad se mostró un reparto territorial entre grupos y no se busco la elección de la persona más capacitada. Primero para llevar a cabo una unidad al interior de Morena y sus partidos aliados para luego construir un plan que permita el desarrollo de las entidades y sus municipios.
También mostró que la debilidad de Claudia Sheinbaum fue un factor determinante para ir a negociar en cada entidad y evitar que los comicios del 2027 empiece le declive de la auto llamada 4T.
Es decir, se reparte poder para que todos defiendan un régimen que no nos lleva a ninguna lado positivo, pero si deja grandes ganancias a quien esta dentro del mismo.
Asi lo demuestran las cuatro coordinaciones que logro el PVEM , en estados como San Luis Potosí, que es disfrazado por un coordinador elegido por Morena pero que se sabe no ganará, Quintana Roo, Nayarit y Baja California Sur.
Mientras que en otras entidades el triunfo es de los gobernadores como son los casos de Sonora, Michoacán, Colima, Campeche, Sinaloa y Zacatecas.
En los restantes estados, los grupos de poder locales lograron imponer a sus candidatos, como lo son Chihuahua, Tlaxcala, Guerrero, Baja California y Nuevo León.
En Aguascalientes y Querétaro, que son gobernados por el PAN, se eligió a quienes pueden dar batalla, aunque no aseguran el triunfo.
Todo esto nos muestra que el poder que antes tenia el presidente de la república en turno ha decaído con la figura de Claudia Sheinbaum para ser cambiado en compartirlo con los grupos de poder locales con el fin de evitar un desastre para Morena y aliados que se ve venir y debe evitarse como sea.
Pero esto no equivale a democracia, sino a la necesidad de retener el poder cobijados sobre una ilusión de transformación y bienestar. En pocas palabras el “dedazo” presidencial de una sola persona, fue cambiado por la decisión de varias personas con poder en lo local y que son quienes pretenden decidir el futuro de las estados por encima del voto ciudadano.
Serán ahora los ciudadanos quienes con su voto decidirán el futuro de sus municipios, estados y por supuesto de una parte importante del poder que es el legislativo, local y federal.














