Luego de establecer que la respuesta frente a una acusación es la evidencia, la rendición de cuentas y el debate, pero nunca la censura, la presidenta de la Mesa Directiva de la Cámara de Diputados, Kenia López Rabadán, sostuvo que las autoridades electorales deben ser árbitros de la contienda y no censores de la discusión pública.
“Respeto la autonomía del Instituto y reconozco que la libertad de expresión, como cualquier derecho, tiene límites establecidos en la Constitución”, señaló en conferencia de prensa.
Sin embargo, subrayó, toda restricción debe ser excepcional, estar plenamente justificada y aplicarse con criterios estrictos de legalidad, necesidad y proporcionalidad.
En ese sentido, calificó como preocupante la decisión de la Comisión de Quejas y Denuncias del INE de ordenar el retiro de nueve publicaciones en redes sociales, bajo la consideración preliminar de que podrían constituir calumnia por hacer señalamientos sobre organizaciones políticas.
La crítica política, dijo, puede ser incómoda, severa e incluso perturbadora, pero eso no es justificante para silenciar, y recordó que el Tribunal Electoral ha sostenido que el debate político debe admitir expresiones fuertes y vigorosas.
“En un país que enfrenta una grave crisis de violencia y una legítima preocupación social por la posible intervención del crimen organizado en la vida pública, no se puede impedir que estos temas sean investigados, discutidos y cuestionados”, subrayó.
En una democracia, las autoridades electorales deben proteger la legalidad y la equidad, pero también deben garantizar la libre expresión de las ideas, insistió.
La diputada presidenta destacó también que es necesario actuar en contra de la desinformación conforme a la ley, “pero esa responsabilidad no puede traducirse en restricciones indebidas a la libertad de expresión ni se debe inhibir la crítica, la investigación periodística o el legítimo escrutinio del poder público”.
Finalmente, López Rabadán aseveró que México necesita una autoridad electoral fuerte, no una autoridad que termine decidiendo qué críticas pueden formularse y qué palabras pueden utilizarse.
“La democracia se debilita cuando se silencia a las personas. Mi posición es clara: debemos defender al INE como una institución autónoma e imparcial, pero también debemos exigirle que actúe con la máxima prudencia cuando están en juego las libertades políticas”, concluyó.











