Por Víctor Barrera
El régimen de la 4T que prometió un cambio en el rumbo del país dando solución a todos los problemas existentes ha quedado entrampado en un laberinto que empieza a dividir a sus bases y esto podría ser algo difícil de resolver en los próximos meses.
Sin duda Morena mantiene una popularidad dentro del país, creada porque una parte de la población mantiene una ciega aceptación de lo que hasta ahora se ha hecho y otra parte de la población que ve que no ha cambiado en absoluto nada el país.
Pero popularidad no significa triunfo y esto lo saben bien los integrantes de Morena, que junto a sus aliados quieren mantener la mayoría en el congreso federal, , en los congresos locales y ganar la mayor parte de la gobernaturas y alcaldías en juego en los comicios de 2027.
Así que ha empezado a tratar de cerrar filas para llegar unidos, aunque las diferencias persistan, lo que se tata es no perder el poder para que todos alcance una parte del pastel.
De no hacerlo, saben también, que podría ser el inicio de una caída, como le ocurrió al PRI. Algo que no quieren ni sueñan los morenistas, porque el poder es lo único que anhelan y lo conseguirán a costa de todo.
Sin embargo, la presión que cada día pone el gobierno de Donald Trump para someter a México en cuanto a un trato comercial y de paso aprovechar la enorme corrupción que persiste dentro de las estructuras de gobierno y los altos niveles de inseguridad desatados por el crecimiento de los grupos criminales dentro de nuestro país.
Esto a permitido a Dponald Trump tampoco bajar en popularidad en su país, por lo que seguirá aplicando la dosis cada vez que se le ocurra y cuando sienta que su popularidad empieza a disminuir.
En México, los morenistas están en la misma situación y es por ello que utilizan el concepto de soberanía para aumentar su popularidad.
Con esto pretenden minimizar los problemas internos y colocar un nacionalismo efervescente que les de frutos electorales.
Pero los de Morena saben también que el “tigre” puede despertar y aun cuando la sociedad mexicana por el momento se presenta indiferente a los problemas, esto podría cambiar y en el próximo mes de julio la votación no será tan abundante y a su favor como lo espera Morena.
La 4T no puede seguir comportándose como si no pasara nada, pero los recientes acontecimientos donde el hijo de su mesías tabasqueño ha quedado colocado como una persona de interés para el gobierno de Estados unidos, los hace empezar a buscar la unidad interna para mantener el control.
Sin embargo, su proceder, solo muestra que existe una autocrítica que su soberbia sigue en lo alto, porque para ellos todos los problemas se resumen a que existe una red de complicidades en contra de un gobierno que ha iniciado el cambio en México.
Hasta el momento, esto les ha resultado, pero repito, aún faltan meses para los comicios y de no hacer una verdadera autocritica, el resultado podría ser adverso a Morena.
Ya van casi ocho años que la 4T mantiene el poder y ya no es tiempo de seguir responsabilizando al pasado de todos los problemas, porque entonces solo demuestran su falta de capacidad para dar soluciones reales a los problemas que no desaparecen sino se acrecientan.
Porque hasta ahora, una gran parte de la población en México se mantiene en tratar de enfrentar cada día sus problemas de la falta de ingresos para poder obtener siquiera la canasta básica y si a esto se suma un sistema de salud ineficiente para la población y su falta de medicamentos y un alto nivel de inseguridad pública, podrían ser factores que detonarían el cambió en su voto.
La división que se da en Morena y con sus aliados, pueden ser otro factor que empieza a preocupar a la 4T, porque aun cuando se promete que todos tendrán una parte del pastel, el problema es en que proporción será esta.
Por ahora, Morena tienen un gran margen de maniobra. Pero repito, las divisiones internas, la presión de Estados Unidos y la indiferencia hasta ahora de la población a los problemas pueden cambiar y esto no será a favor de Morena.













