Publicidad ilegal y protestas incómodas

Sepa La bola

Claudia Bolaños

Sepa La Bola… pero la Ciudad de México no sólo enfrenta contaminación visual. También enfrenta una prueba política sobre la capacidad del INVEA y de Metrópolis para hacer cumplir la ley cuando detrás de los anuncios hay intereses económicos, empresas privadas y omisiones institucionales.

Vecinos, activistas y organizaciones denunciaron que la capital tiene al menos mil anuncios ilegales identificados por la Secretaría de Planeación, Ordenamiento Territorial y Coordinación Metropolitana, conocida como Metrópolis, y por el Instituto de Verificación Administrativa, INVEA. Si las autoridades conocen la ubicación de esas estructuras, la pregunta es por qué siguen ahí.

El caso de la megalona de Bitso, colocada en Sullivan 9, colonia San Rafael, alcaldía Cuauhtémoc, exhibe esa tolerancia. La lona cubre un edificio, tapa ventanas y, según los denunciantes, no aparece en la Plataforma de Publicidad Exterior de la CDMX, donde deben figurar medios autorizados, empresas responsables y permisos vigentes.

La Ley de Publicidad Exterior de la Ciudad de México es clara: la publicidad en muro ciego sólo puede autorizarse en superficies sin ventanas, puertas, accesos o huecos. Una lona envolvente que cubre vanos no entra en ese supuesto

El Reglamento reforzó la prohibición de publicidad envolvente y precisó el funcionamiento del Catálogo Oficial y del Registro de Publicistas.

El gobierno tiene ley, plataforma, catálogo, registros y facultades. Lo que falta, según las denuncias, es decisión política. Por eso las organizaciones pidieron a Metrópolis, encabezada por Enrique Irazoque Palazuelos; al INVEA; a la PAOT; a la alcaldía Cuauhtémoc, encabezada por Alessandra Rojo de la Vega, y al Gobierno capitalino, encabezado por Clara Brugada Molina, revisar si la lona de Sullivan 9 cuenta con licencia, placa, dictamen, seguro y registro oficial.

El fondo rebasa una lona de Bitso. La publicidad ilegal crece en vísperas del Mundial y los espacios de alto tránsito se vuelven botín comercial. Cada manta, valla o tapial fuera de la ley representa dinero privado sobre el espacio urbano.

Si Metrópolis y el INVEA tienen detectados los anuncios ilegales, su pasividad no parece descuido, sino omisión política.

Y Sepa La Bola… pero la misma ciudad que tolera anuncios fuera de regla mostró su otra cara durante la inauguración del Mundial 2026.

Este 11 de junio, mientras el balón rodaba en el Estadio Ciudad de México, la protesta social avanzaba por las calles. La fiesta deportiva no ocultó las demandas de maestros, madres buscadoras y colectivos.

La Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación llegó con una exigencia clara: abrogar la Ley del ISSSTE de 2007 y eliminar la reforma educativa. El magisterio sostuvo un plantón y presionó al Gobierno federal. La presidenta Claudia Sheinbaum rechazó la derogación inmediata por su costo fiscal, mientras la Federación llamó al diálogo.

El conflicto no quedó en la mesa política. Los maestros intentaron avanzar hacia el estadio, pero regresaron al Zócalo. Las madres buscadoras llegaron a inmediaciones del inmueble para exigir verdad, búsqueda y justicia. Su protesta no fue contra el futbol, sino contra el silencio oficial..

México inauguró una Copa del Mundo con más de 134 mil personas desaparecidas o no localizadas. Esa cifra pesa más que cualquier ceremonia. Se desplegó seguridad y control vial, pero la imagen quedó marcada: policías, filtros, vallas y madres con fichas de búsqueda frente al espectáculo global.

El Mundial puso a México ante el mundo. La calle recordó otro país: el que no celebra, porque todavía busca, reclama y espera justicia.