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Buscan acordar el silencio ante la realidad

Por Víctor Barrera

El exhorto realizado por Clara Brugada Molina, jefa de Gobierno de la CDMX, a los medios informativos de “bajar” la cobertura a los hechos de nota roja debe entenderse como la incapacidad de dar solución a uno de los problemas que sigue aquejando a la ciudadanía y aunque se intente señalar que la violencia en la CDMX ha disminuido, la realidad es otra.

Clara Brugada se defiende al señalar que no dijo tal cosa, pero solo el hecho de insinuarla es manifestar su incompetencia a sus deberes como servidora pública. El asumir un puesto como el de jefa de Gobierno no solo es asumir el recibir un presupuesto anual y hacer lo que se le ocurra, como construir sus UTOPIAS y dejar de lado los problemas comunes que enfrenta la ciudadanía como lo es el incremento del comercio informal y la inseguridad.

Ambas cosas son producto de la incapacidad del gobierno capitalino, primero por no procurar el ambiente propicio para alentar el establecimiento de empresas que puedan ofrecer un empleo con salarios dignos y las prestaciones de ley. Segundo porque sin ingresos que ofrece un empleo, los ciudadanos buscan de cualquier forma obtenerlos, algunos acudiendo a la informalidad, que representa un delito y que lamentablemente provoca que se vaya generando inseguridad por muchas circunstancias, y por otra parte existen quienes ven como la salida más fácil realizar actos ilícitos generando en ocasiones células criminales que crecen rápidamente.

El presupuesto de las entidades federativas debe utilizarse para buscar el mejoramiento y calidad de vida y no para buscar popularidad como lamentablemente lo han hecho estos regímenes de la autollamada 4T.

Clara Brugada ha buscado la popularidad sobre la eficiencia y desde que fue delegada y alcaldesa de Iztapalapa, su trabajo estuvo basado en la creación de “programas sociales” que solo eran presentados, pero muy pocas veces cumplidos. Es decir anunciaba un programa social se realizaba la presentación con la entrega simbólica pero no se daba un seguimiento a estos programas, al grado que solo buscaban obtener un padrón de personas que pudiera manipular para “cuando fuera necesario” so pena de perder esos apoyos.

Ahora pide que los medios informativos no realicen tanta cobertura de la “nota roja”, cuando su labor es evitar que ocurra. Pero buscar acuerdos para que se evite dar a conocer esos hechos es simplemente cerrar los ojos al problema.

Desde décadas atrás se ha buscado que lo malo no se dé a conocer, pero aquellos políticos que lo intentan fracasan y quedan marcados por ese intento. Los medios informativos son la voz, ojos y oídos de la gente. Algo que no se podrá cubrir si se deja de informar, porque es darles la oportunidad a los criminales de realizar sus actos bajo el manto de la ignominia.

En esta 4T ha mostrado muchas veces la tentación de controlar a los medios y lo ha logrado en cierta medida al ofrecer componendas para algunos que han creado para este fin. Esto significa que intentan ocupar el terreno informativo con incondicionales. Lo hizo López Obrador, pero ahora esos medios ya no ven este personaje con la relevancia anterior, porque no “paga” y miran a Sheinbaum Pardo y gente como Clara Brugada como el vehículo para crear empresas disfrazadas de medios informativos y con ello publicar lo que el “el gobierno” pide.

Pero todo esto no ha logrado disminuir la realidad y la percepción de la gente que cada día se siente más insegura en la CDMX.