Por Víctor Barrera
El mito del superpeso no puede sostenerse por un largo tiempo si en México no se hace algo para acelerar la productividad nacional.
En los últimos meses el dólar norteamericano se ha venido depreciando frente a muchas monedas y por supuesto contra el peso. Para quienes buscan sacar raja política, esta depreciación es muestra que el superpeso es importante, aunque en realidad deberá ser analizada a profundidad y observar que esto en el corto plazo tiene sentido negativo.
Es cierto que nuestra moneda se cotiza en un rango de 17.30, pero esto no significa que por ello nuestra economía sea importante y estemos en bonanza. Porque la realidad nos muestra que seguimos estancados y con crecimientos económicos menores al punto porcentual.
Insistir en el superpeso no puede ser la realidad del país. Poque esta cotización deriva principalmente de la debilidad del dólar ante las políticas tomadas por Donald Trump quien ha puesto en duda el futuro de esta moneda y por eso los mercados empiezan a observar otras monedas que puedan darles, por el momento ventajas a sus inversiones.
El peso mexicano no ha logrado establecerse como moneda importante, porque su fortaleza depende de la política monetaria que ha mantenido el Banco de México que sostiene tasas de interés elevadas en el país, Por ello es que se hace apetecible para muchos inversionistas comprar certificados emitidos por el Banco Central mexicano que sigue otorgando enormes dividendos.
Nuestra economía está estancada y la productividad es menor cada día, Pero la incertidumbre de un repunte y la falta de un Estado de Derecho hace que los inversionistas no vayan más allá que comprar las emisiones que ofrecen guanacias seguras.
Si a esto sumamos que la sobrevaluación que mantiene el peso disminuye la competitividad de nuestros productos. Cayendo las ventas de las empresas mexicanas.
Esto se refleja en el menor pago de impuestos de las empresas lo que incide en menor cantidad de recursos públicos para inversión y creación de infraestructura.
También ante las elevadas tasas de interés se encarece la deuda denominada en pesos. Y como la mayor parte de nuestra deuda esta denominada en pesos sale más cara pagarla.
Sin embargo, esto poco ha importado al gobierno, que sigue insistiendo en la concepción de que un peso fuerte es sinónimo de una economía igual pero la realidad muestra todo lo contrario.
Sostener esta idea, como lo han hecho los gobiernos de la 4T solo debilita al sector productivo nacional. Que pierde competitividad ante el abaratamiento de importaciones de bienes de consumo e inversión.
El superpeso, repito solo se sostiene porque el costo del dinero es alto y no porque crezca nuestra productividad. Esto ha derivado en que mientras el Banco de México mantiene esas tasas de interés, la Secretaría de Hacienda ha tenido la necesidad de disminuir el gasto público para evitar el incremento del déficit fiscal y México pierda el grado crediticio que conserva.
Sin embargo, hay gastos que no pueden recortarse y por ello la necesidad de conseguir recursos por parte de Hacienda que se ha instalado en una persecución fiscal a las grandes empresas y contribuyentes y el incremento en tasas impositivas de algunos productos. El resultado es la pérdida de confianza de los inversionistas ante un Estado de Derecho que no se respeta, un crecimiento en cierre de empresas y desempleo elevado.
El mito del superpeso empieza a dar malestar a nuestra economía y se hace necesario aplicar una estrategia que vite mayores resultados negativos.














