La desaparición de pequeños productores y un recorte millonario de ganancias para los grandes son dos de las consecuencias que el cierre de la frontera acumula para los ganaderos de Sonora desde fines de noviembre de 2024.
Con 30 mil productores en el estado, según datos de la Unión Ganadera Regional de Sonora, de los cuales el 70% son ejidatarios y comuneros, las alternativas adoptadas por el gobierno federal y ganaderos no terminan por resolver la incertidumbre, provocada también por la sequía generalizada que azotó al estado de 2023 a 2024.
“El ganado, por más que queramos, no se volverá a reponer porque no es tan sencillo, han desaparecido ranchos, han desaparecido rancheros, cada vez somos más gentes y menos posibilidades de crear ganado”, afirmó Juan Ochoa, presidente de la Unión Ganadera Regional de Sonora (UGRS).
La medida es literalmente un cierre de frontera, pues las puertas que conectan las estaciones cuarentenarias de México con las de Estados Unidos se mantienen cerradas desde noviembre de 2024, aunque con dos reaperturas breves que sumaron menos de cuatro meses.
En dicho lapso cruzaron 59 mil 549 cabezas de ganado de engorda, según las cifras del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés). De ellas, 10 mil 715 pasaron por Sonora para llegar a Arizona.
El gobierno de Estados Unidos cerró la frontera de manera unilateral para frenar las importaciones de ganado mexicano, con el argumento de que así se prevenía, en principio, la proliferación de la plaga del gusano barrenador en su territorio, que fue detectada de inicio en 2024, previo al primer cierre.
La USDA argumentaba que “dada la gravedad de la amenaza”, restringirían de manera inmediata la importación de carne que hubiera pisado suelo mexicano, aunque estaba pendiente mayor información sobre “el alcance de la infestación”.
Los efectos de esto se agravaron en Sonora gracias a que pasados “los años 80”, según Juan Ochoa, los dirigentes del gremio se dedicaron a “apoyar” la construcción de una economía en función de un solo punto de venta: la frontera norte, mientras dejaban el mercado interno de lado y con ello la industria de la engorda.
En 1978 un artículo en el diario El Sonorense retrataba el impulso que existía para fortalecer la engorda, ya que “tradicionalmente el mercado de exportación de Sonora y el país había venido siendo a través del envío de ganado en pie hacia Estados Unidos y una pequeña cuota de carne deshuesada hacia tal país”.
“Sin embargo”, continúa el documento firmado el 10 de octubre de aquel año por Ignacio Blancarte, “a raíz de la creación de la Clasificación de Carnes en nuestra entidad, nació la industria engordadora dentro de Sonora, avanzando con paso firme y decidido hacia metas superiores. Desde entonces, hace poco más de ocho años, la Unión Ganadera Regional de Sonora, en apoyo de esta industria, buscó la diversificación de mercados, procurando cambiar en parte la estructura de exportación tradicional y dándole un valor agregado al producto”.
Ante la crisis actual, el líder del gremio asegura que se trata de una oportunidad para revivir la industria de la engorda y revertir la extrema dependencia del sector respecto a Estados Unidos. Es decir, la alternativa es optar por un modelo como el que se abandonó en la década de los 90, cosa que genera consenso entre la UGRS y los gobiernos de los tres niveles, al menos en Sonora.
Mientras, el ganadero señala al gobierno de Estados Unidos de actuar sin criterios técnicos y de reducir la lógica del comercio binacional del sector pecuario a un asunto político.
“Tenemos ya prácticamente año y medio con un cierre de frontera y ha sido complicado, muy, muy complicado. Nunca esperamos que esto llegara a suceder en estos tiempos. El pretexto, diría yo, es el gusano barrenador, porque la exportación de ganado no tiene nada que ver con eso por los desparasitantes que tenemos hoy por hoy. (…) Se convirtió en un tema totalmente político”, afirmó el presidente de la UGRS.
El principal argumento de Juan Ochoa es que Sonora cuenta con los más altos estándares de sanidad, y que la entidad permanece libre de la plaga desde el inicio de la crisis. La Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural informó al respecto el 3 de febrero.
“No se ha registrado un solo caso de gusano barrenador en la región”, indica un comunicado oficial en el que se puntualiza que desde el primer cierre de la frontera hasta ese día se habían realizado 1 millón 891 inspecciones, principalmente en bovinos.
En este contexto, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) aprobó el pasado 10 de marzo una Autorización de Uso de Emergencia para un antiséptico tópico con insecticida debido a que se muestra “eficaz para prevenir y tratar la miasis por NWS [New World Screwworm, gusano barrenador del Nuevo Mundo, en español] en ganado bovino” y otras especies.
La medida responde al riesgo detectado, que la autoridad estadunidense extiende al conjunto del territorio mexicano, según precisa la FDA.
“La mayoría de los animales en Estados Unidos tienen un bajo riesgo de exposición al NWS debido a su ubicación geográfica; sin embargo, los animales cercanos a la frontera entre Estados Unidos y México, así como aquellos que han estado en países con casos activos, tienen mayor probabilidad de exposición”, afirma la FDA.
Las autoridades mexicanas, por su parte, reportaron que al corte del 9 de abril se contaban mil 221 casos activos de miasis por gusano barrenador en el ganado del país. La mayoría se encuentran en el sur, aunque se reportaron 46 se registraron en Tamaulipas y 2 en Nuevo León.
Aunque los planes para reconstruir la industria de la engorda, junto a otras medidas para reducir la dependencia de los ganaderos de Sonora respecto del comercio con Estados Unidos, ya estaban dentro de los acuerdos con el gobierno estatal, según dijo Juan Ochoa, la crisis por la coyuntura aceleró este proceso.
Fue así que la presidenta Claudia Sheinbaum anunció el Programa Integral de Producción de Carne, que consiste en un fondo de crédito para la engorda, la construcción de un “Centro Integral de Ganadería” y la entrega de mil sementales para mejorar la genética en Sonora, lo mismo que en Chihuahua y Durango.
El anuncio ocurrió en septiembre de 2025 y los primeros días de octubre se entregaron los primeros cien sementales en Sonora con el compromiso de llegar a mil al terminar el año. Al momento de la entrevista con el presidente de la UGRS, durante la tercera semana de marzo de 2026, se habían entregado sólo 420. La causa sería un cálculo errado en el contexto de la sequía.
“El programa nació en el momento ese que platicamos del parque ganadero industrial, se habló de las necesidades. Hay que recordar que fueron Coahuila, Durango y Sonora; el estado de Durango fue el que propuso el tema de los toros y la presidenta, en una acción de homologar todos los estados, nos puso a los tres. En el estado de Sonora, por el tema de las sequías recurrentes, no teníamos el 100% de los toros, porque el mercado y la situación había obligado a la gente a vender los animales antes de tiempo”, explicó Juan Ochoa.
Las condiciones se prestarían, según los nuevos cálculos, para completar la entrega del apoyo de los 580 sementales restantes al terminar este año, mientras la demanda por parte de los productores asciende a mil 560 casos, que serían considerados tras culminar el compromiso inicial.
Esta dinámica al interior del programa, según testimonios también ha encontrado otro tipo de traspiés que se relacionan con la logística del mismo y con la composición del sector:
El trato fue que el gobierno federal aporta a los beneficiarios el 25% del precio de un semental, el gobierno del estado otro 25% y el propio productor pondría el resto, pero hubo grandes productores que contaban con sementales para vender que subieron sus precios, de modo que el monto aportado por los gobiernos no representó, en esas ocasiones, el 50% del costo para los más necesitados.
Esta relación de dependencia para la compraventa de sementales, además, se presentaba ya en el terreno de la exportación: aquellos que se encuentran entre el 70% de los productores, los ejidatarios principalmente, no cuentan con las condiciones para exportar por su cuenta, de modo que comercian con los grandes y son éstos quienes venden las cabezas al mercado estadunidense, donde inicia el proceso de engorda.
Para hacer frente a esta problemática, explicó Juan Ochoa, se dispone del mecanismo de las subastas, consideradas como un regulador de precios. “El que no quiere venir a vender a la subasta cuando menos tiene la referencia de los precios”, dijo.
En octubre de 2025, sin embargo, el director de comercialización de la UGRS explicó que optar por la subasta significa para los productores vender sus animales tres veces más barato que los precios que obtienen en el mercado estadunidense, y a los que el sector se encuentra acostumbrado.
El negocio millonario que la exportación de ganado significa para Sonora se encuentra explícito en las bases de datos de la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera de México.
De acuerdo con ello, entre enero y julio de 2024, periodo que corresponde al último corte antes de la interrupción del comercio transfronterizo, los productores del país reportaron la venta de 839 mil 293 cabezas de ganado en pie a Estados Unidos. De éstas, 236 mil 464 reses fueron criadas en Sonora, lo que representa la segunda cifra más elevada, sólo por detrás de Chihuahua, que reportó la exportación de 369 mil 488 cabezas.
El propio Juan Ochoa comentó a mediados de mayo del año pasado que Sonora enviaría al menos 2 mil cabezas de ganado al día. Según tallas y variaciones de precios, la afectación económica diaria sería cercana a los 4 millones de dólares sólo para la entidad.
“Al hablar de la reconversión de Sonora en cuanto al tema ganadero, la pregunta que se hace el pequeño ganadero es esa, ‘¿y a mí de qué me va a servir?’ Y la respuesta es muy simple: teníamos un modelo de exportación en donde tú desahijabas un becerro de 150 kg y ya tenías un mercado muy fuerte que te lo pagaba muy bien. Hoy eso no existe y estamos buscando la alternativa para beneficiar al pequeño productor”, dijo el presidente de la UGRS.
Es en este contexto que el sector trabaja contrarreloj para construir “la alternativa”, que se traduce como una puerta de salida al ganado sonorense adicional a la de la exportación al norte, cosa que depende del éxito de programas como el anunciado por la presidenta. Mientras tanto, se espera una nueva reanudación de las exportaciones, aunque a sabiendas de que no hay mucho que los productores del estado puedan hacer al respecto.














