Por Víctor Barrera
México sigue capturado en dos realidades, la del gobierno federal que intenta colocar con las cifras macroeconómicas y la que perciben las familias mexicanas al momento de realizar la compra de los productos y alimentos básicos. básicos.
Mientras que, en los números macroeconómicos, empiezan a darse señales de una recuperación económica del país. En los bolsillos de una gran parte de la población mexicana esto es imperceptible.
El Inegi dio a conocer que en Indicador Global de la Actividad Económica (IGAE) creció a una tasa anual de 2.2 por ciento y se observó un crecimiento mensual de 1.2 por ciento. Esto se traduce en que vamos por buen camino.
Sin embargo, esto no se percibe en las familias mexicanas que se enfrentan todos los días a un costo alto de precios de los alimentos y de servicios aunado a un nivel alto de desempleo.
Estados realidades siguen persistiendo y difícilmente podrían cambiar mientras que las familias mexicanas no logren ver reflejados los beneficios de ese buen camino.
También se dio a conocer el nivel de inflación el cual se ubica en de 3.55 por ciento que se acerca aún más a lo que pretende el gobierno federal. Pero este no se refleja en la economía familiar porque el índice que incluye a productos como los alimentos se mantiene muy cercano al 4 por ciento. Este ultimo es el indicador que impacta en los bolsillos de los mexicanos.
Pero para resolver estos problemas primero es necesario que nuestra economía crezca, que se originen los empleos formales y los salarios sean lo suficientes para que se puedan comprar no solo comprar los alimentos básicos sino también cubran otros gastos que las familias mexicanas realizan día con día y pagos que realiza por mes y bimestralmente.
Pero para crecer, se hace necesario contar con un ambiente adecuado que permita a los inversionistas confiar en colocar sus capitales en nuestro país, y por el momento aún existen factores internos y externos que no permiten obtener un nivel suficiente de confianza.
Los externos que no son tan fáciles de controlar son los conflictos bélicos persistentes en el mundo, lo que provoca el alza de insumos de muchos productos. Pero los internos como el respeto al Estado de derecho un poder judicial con decisiones jurídicas y no políticas, siguen siendo pendientes en el país que se convierten en factores de inhibición del crecimiento.
Existen otros factores que pueden controlarse a través de la negociación, como son los Tratados, acuerdos y alianzas comerciales, dónde se debe buscar mayores beneficios para nuestro país. También el buen uso de los recursos públicos que permitan generar una mayor producción y que estos sean primero para cubrir el consumo interno y después las exportaciones. Esto ultimo se ha dado por varias décadas en sentido inverso. Se originan productos para la exportación, que aun cuando esto sigue en aumento, los beneficios económicos no son para toda la población sino solo para unos cuantos.
Aqui debemos sumar que la aplicación de los recursos públicos, en muchas ocasiones son utilizados para pagar los compromisos creados por los gobiernos como la implementación de un mayor número de programas sociales, que pueden ser paliativos para la economía familiar, pero son improductivos para la economía nacional.
Estos gastos que realiza el gobierno, sumados a las obligaciones que debe cubrir presionan para que se acceda al endeudamiento y hasta el momento este se ubica en 20 billones de pesos.
Es cierto que esto último puede resolverse con la renegociación que se haga de la deuda por parte del gobierno mexicano, pero si no hay crecimiento, simplemente esta renegociación es mandar a un plazo mayor para hacer frente a la deuda, pero esta permanece y no disminuye.
Probamente las cifras macroeconómicas puedan ser indicadores de buenas noticias para el gobierno federal, pero si estas en el corto plazo no impactan en la mejoría económica de las familias, solo son cifras que poco importan a la población.
Mientras que se siga gastando mucho y mal los recursos públicos será difícil llevar una estabilidad a la economía familiar. Por más que se insista en señalar que vamos bien. Porque las dos realidades, la del gobierno y la de la población chocan inmediatamente.















