El registro obligatorio de líneas móviles presenta un problema de incentivos desalineados y de fallas de diseño, informó hoy Banamex en su Perspectiva semanal.
La institución financiera sostuvo que el registro impone al usuario costos inmediatos, mientras que el beneficio que se busca que otorgue es incierto.
“Por este desbalance, la decisión racional de los ciudadanos sería no registrarse, pues el costo esperado de compartir su información supera a la percepción del beneficio”, apuntó. “Si la confianza en las instituciones es baja y/o el historial de protección de datos se percibe como débil, los ciudadanos optarán por no registrarse, incluso pese a la amenaza de sanciones”, expuso Banamex.
“Con bajo avance del padrón, la desconexión afectaría más a prepago, hogares de menor ingreso, así como a la inclusión digital y financiera”, señaló.
Recordó que el objetivo del registro es asociar cada línea a una persona, física o moral, para combatir la extorsión y el fraude.
A sólo cuatro días del fin del plazo anunciado inicialmente para registrarse (30 de junio), la Comisión Reguladora de Telecomunicaciones (CRT) anunció hoy fechas límite escalonadas según el último dígito del número telefónico, repartidas entre agosto y diciembre de 2026.
El registro obligatorio enfrenta un problema de credibilidad típico de economía institucional : la autoridad puede imponer la regla, pero no puede obligar a los usuarios a confiar en que se dará buen uso a su información
“Esto genera una asimetría de riesgos donde el beneficio es colectivo y difuso—la posible reducción del crimen—mientras el costo es individual, inmediato y tangible para el usuario—riesgo de filtración, robo de identidad o uso indebido de sus datos, más los costos asociados al proceso de registrarse.

















