Aunque existe mejora en la percepción de la seguridad en el país, el porcentaje de inseguridad de la población se mantiene en 58.1 % esto de acuerdo con la Encueta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU), elaborada por el Inegi.
El resultado representa una reducción de 1.7 puntos porcentuales respecto a junio de 2026, cuando el indicador se ubicó en 59.8%, y una caída de 4.9 puntos frente a septiembre de 2025, cuando alcanzó el 63%.
La encuesta, realizada en 91 áreas urbanas del país, muestra una tendencia a la baja en la percepción de inseguridad, aunque persisten diferencias importantes entre ciudades y entre hombres y mujeres.
Pese a la disminución nacional, algunas ciudades mantienen niveles elevados de percepción de inseguridad.
Irapuato, Guanajuato, encabezó la lista con 90.5% de sus habitantes adultos que consideran inseguro vivir en la localidad, seguido de Chilpancingo, Guerrero, con 86.9%, y Mazatlán, Sinaloa, con 85.8%. También destacaron Puebla, con 84.5%; Cuernavaca, Morelos, con 83.1%; Reynosa, Tamaulipas, con 80.3%, y Uruapan, Michoacán, con 80%.
En contraste, San Pedro Garza García, Nuevo León, registró la menor percepción de inseguridad, con apenas 5.8%, seguido de la alcaldía Benito Juárez, en Ciudad de México, con 13.8%. San Nicolás de los Garza y Piedras Negras compartieron un indicador de 14.3%, mientras que La Paz y Mérida reportaron 33.4% y 34%, respectivamente.
Los resultados del Inegi también revelaron cambios importantes en distintas localidades durante el último trimestre. Entre las ciudades con mayores incrementos destacó Hermosillo, Sonora, donde la percepción de inseguridad pasó de 43.2% a 53.2%.
Le siguieron Lázaro Cárdenas, Michoacán, con un aumento de 33% a 42.3%, y Ciudad Victoria, Tamaulipas, que pasó de 47.5% a 56.5%. Por el contrario, San Francisco de Campeche presentó una de las reducciones más pronunciadas, al pasar de 65.9% a 49.6%.
Tlalnepantla de Baz, Estado de México, disminuyó de 73.1% a 59.3%, mientras que Ciudad Obregón, Sonora, registró una caída de 82.4% a 69.8%. Estas variaciones reflejan que la percepción ciudadana no evoluciona de manera uniforme en el territorio nacional.
La ENSU también evidenció una brecha de género en la percepción de inseguridad. Mientras que 64.2% de las mujeres consideró inseguro vivir en su ciudad, entre los hombres la proporción fue de 50.6%, una diferencia de 13.6 puntos porcentuales.
Los cajeros automáticos ubicados en la vía pública fueron identificados como los espacios que generan mayor temor, con 68.7% de percepción de inseguridad. Les siguieron las calles, con 61.8%; el transporte público, con 61.1%, y las carreteras, con 55.3%. En todos estos espacios, las mujeres manifestaron sentirse más inseguras que los hombres.
Aunque la percepción general disminuyó, el temor a convertirse en víctima de un delito continúa afectando las actividades cotidianas. De acuerdo con el Inegi, 40.7% de la población dejó de llevar objetos de valor por miedo a sufrir un robo o asalto.
Asimismo, 38.8% señaló que evita permitir que menores salgan solos de casa, mientras que 35.8% dejó de caminar por la noche cerca de su vivienda. En cuanto a las conductas antisociales observadas, 57.4% reportó consumo de alcohol en la vía pública, 45.3% presenció robos o asaltos y 38.4% identificó venta o consumo de drogas.
La encuesta también evaluó la percepción ciudadana sobre el desempeño de las autoridades. Solo 30.7% de la población consideró efectivo al gobierno de su ciudad para resolver los principales problemas urbanos.
Entre las instituciones de seguridad, la Marina obtuvo la mejor evaluación, con 85 %, seguida del Ejército, con 82.3%, y la Fuerza Aérea, con 82.1%. En contraste, la policía estatal alcanzó 55.7% y la municipal 50.9%.
Respecto al futuro, 32.4% de los encuestados consideró que la inseguridad seguirá igual de mal durante los próximos 12 meses, mientras que 22.6% anticipó un deterioro.
Así, aunque la percepción de inseguridad alcanzó su nivel más bajo de la serie, los resultados muestran que recuperar la confianza ciudadana y reducir el temor al delito continúan siendo desafíos para las autoridades.












