La demanda de financiamiento de las familias mexicanas no perdió impulso durante febrero. Al concluir este mes, el saldo de la cartera de créditos al consumo otorgados por los bancos alcanzó un billón 884 mil millones de pesos, de acuerdo con cifras del Banco de México (BdeM).
Esta cifra fue 7.2 por ciento superior en términos reales (una vez descontada la inflación del periodo) si se compara con la reportada en el mismo mes del año previo, cuando fue un billón 690 mil millones de pesos, según el banco central.
Este rubro comprende todos los financiamientos que la banca otorga por medio de productos como tarjetas de crédito, préstamos de nómina, personales y para la adquisición de automóviles.
De acuerdo con autoridades como la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef), estos financiamientos funcionan como un amortiguador para hacer frente a temporadas de menores ingresos o épocas como el inicio del año.
La información forma parte de los Agregados Monetarios que cada mes publica el instituto central.
Al desagregar el crédito al consumo por producto, se observa que todos mantienen dinamismo, aunque con diferencias en su ritmo de expansión.
El financiamiento con tarjetas de crédito –uno de los instrumentos más utilizados por los hogares para cubrir gastos cotidianos y enfrentar periodos de menor liquidez– registró un saldo de 679 mil 500 millones de pesos al cierre de febrero, lo que representó un crecimiento real anual de 5.8 por ciento.
En tanto, los créditos de nómina, otorgados a trabajadores del sector formal y que cuentan con mecanismos de pago directo descontado del salario, alcanzaron un saldo de 427 mil 900 millones de pesos, un incremento de 4.8 por ciento en términos reales en comparación con lo registrado en febrero del año pasado.
Por su parte, los préstamos personales –que generalmente se utilizan para cubrir necesidades inmediatas de liquidez sin un destino específico– sumaron 282 mil 600 millones de pesos, un avance de 7.3 por ciento.
El segmento más dinámico del crédito al consumo fue el destinado a la compra de bienes duraderos, como automóviles o electrodomésticos, pues alcanzó un saldo de 406 mil 800 millones de pesos, un crecimiento real anual de 11.9 por ciento.
En este rubro, el crédito para compra de automóviles destacó como el de mayor expansión, al ubicarse en 362 mil 800 millones de pesos, un aumento de 13.1 por ciento, lo que podría reflejar una recuperación de la demanda de autos y que las condiciones de financiamiento aún resultan atractivas para los consumidores.
En tanto, el crédito para la adquisición de bienes muebles –como mobiliario o equipo doméstico– mostró un crecimiento más moderado, al situarse en 44 mil millones de pesos, un alza de 2.5 por ciento real anual.















