Por Víctor Barrera
El pasado jueves, en la cámara de diputados fue aprobada en lo general y particular el dictamen que expide la Ley de Ingresos de la Federación 2027, la cual estima una recaudación de 10 billones 636 mil 484 mil pesos, que de cumplirse pueden aplicarse, sin aumentar la deuda pública, el gasto público programado 10.6 billones de pesos
Esto podría sonar como que México se encuentra ya en su consolidación fiscal, es decir recauda impuestos suficientes para establecer el gasto total de todo aquello que debe pagar y sobre todo invertir en los sectores para reactivar el motor del crecimiento económico.
Sin embargo, esto tiene como base el aumento de precios, tarifas de algunos servicios que tendrá que pagar el contribuyente cautivo, y los turistas que ingresen al país. Además, algunos de las modificaciones van directamente a evitar una mayor deducibilidad impuestos que tenían las empresas de 99 por ciento para colocarlo en 95 por ciento, esto significa que el gobierno federal podrá obtener un 4 por ciento más en el cobro de impuestos, que en términos generales resultan una gran cantidad de recursos.
Muchos de ideología de izquierda estarán contentos porque serán los que tengan grandes empresas quienes pagaran más impuestos. Pero esto podría ser negativo, ya que las empresas solo producirán hasta llegar al límite para evitar pagar más impuestos, lo que significará, menor producción y por supuesto un recorte a su nómina, aumentando el desempleo y la informalidad laboral en el país, esta última ubica al 55.4 por ciento de la población en capacidad de laborar en esta situación.
Esto pondría nuevamente al gobierno a establecer una política fiscal fuerte hacia el sector empresarial y dejar al mercado informal, que suma de acuerdo a análisis recientes un movimiento de 6 billones de pesos anuales, sin pagar impuestos.
Mientras el gobierno no gaste bien los recursos públicos seguiremos obteniendo crecimientos no mayores al 2 por ciento y así lo hemos visto en los últimos 8 años. Donde el gasto presupuestal ha estado encaminado a contribuir obras por capricho que ahora tenemos que seguir subsidiando.
Esto no permite que la inversión vaya directamente a los sectores productivos para crear valor de producción y por supuesto plusvalía o ganancias.
También gran parte, del presupuesto, va para “sanear” las finanzas públicas de Petróleos mexicanos (Pemex), esto se ha convertido por muchos años como el agujero de las finanzas públicas nacionales, pero no remedia absolutamente nada.
De acuerdo al Instituto Mexicano para la Competitividad (MICO), el año pasado Pemex pago al gobierno 195.2 mil millones de pesos en impuestos y derechos, pero el gobierno transfirió, a la empresa, 396.2 mil millones de pesos. El saldo neto de Pemex para las finanzas públicas fue de menos 201 mil millones de pesos en 2025. Esto demuestra que la empresa sigue quebrada, pero el gobierno, por alguna circunstancia, no quiere reconocerlo.
A esto debemos sumar los subsidios que se siguen otorgando para evitar que el costo de los combustibles dispare el índice inflacionario, pese a ello el costo de las gasolinas y diésel sigue muy por encima al costo de lo prometido por esta 4T.
Debemos sumar que seguiremos subsidiando también las megaobras creadas por López Obrador, lo que nos hace ver que las administraciones de la llamada 4T gastan mucho y mal.
Y si le sumamos el costo de la burocracia, que cada año aumenta, porque se contrata mucha gente para estar en las filas de los “Servidores de la Nación” que no producen y si son un costo al erario público. Para lo único que ha servido esta burocracia es como el brazo de promoción electoral para los diferentes grupos que reciben los llamados programas sociales y que en muchas ocasiones se convierten en llamadas de advertencia para seguir votando por Morena o de lo contrario perderán esos programas sociales.
Todo esto se ha convertido en un verdadero obstáculo para obtener crecimientos que termine en mejoras de los sistemas y servicios públicos.
Será necesario que el proyecto de presupuesto, los legisladores realicen las modificaciones suficientes para que México sea más productivo, para reactivar el círculo virtuoso de la economía y evitar seguir viviendo en el círculo vicioso que hasta ahora reina en nuestra economía.














