Por Víctor Barrera
México aún no logra arrancar uno de los motores para el crecimiento y desarrollo del país que es el empleo formal. Durante el primer trimestre del año, se presentó solamente una creación de 207 mil 604 puestos de trabajo cifra que se presenta como la más baja en un trimestre desde 2005., excluyendo años de crisis como la gran Crisis Financiera del 2008-2009 y la pandemia del Covid 19 en 2020.
Esto por supuesto se debe principalmente a que nuestro país no ha logrado captar la inversión privada suficiente para reactivar el motor de la creación de empleos. Por tanto los retos que aun se presentan en el país son revertir esa caída que resulta una menor cantidad de empleos de calidad.
Así en enero de este año se presentó una reducción de empleos de (-)8 mil 104, puestos asegurados en el IMSS. Cifra que representa el inicio de año más bajo desde 2008. Para febrero se presentaron 182 mil 778 puestos formales, pero en marzo la cifra nuevamente fue bajo con solo 32 mil 930 puestos creados.
Los datos del IMSS también indican que el nivel de empleos generados es bajo y sin contar el año 2020, el déficit de empleos en el país se eleva a 1.6 millones. Tan solo en este primer trimestre no se alcanzó la meta de generación de por lo menos 100 mil empleos por mes, y de continuar así no se alcanzará la meta anual de crear, por lo menos 1.2 millones de empleos para poder incorporar a la gente que por mes se suma a la Población Económicamente Activa (PEA).
Este bajo dinamismo de creación de empleo coincide con la debilidad de inversión la cual en enero de este año se acumularon 17 meses con contracción anuales que se refleja en una contracción de (-) 2.7 por ciento de patrones afiliados al IMSS. Cifra que es aún más profunda que en periodos de crisis.
Esto por supuesto muestra una economía estancada, pero que genera un mayor número empleos en la informalidad, y una menor recaudación fiscal que se refleja en la poca capacidad en recursos para mejorar y crear la infraestructura en el país.
El día de ayer, Claudia Sheinbaum reconoció que es necesario una coordinación del capital privado con el gobierno para crear esa infraestructura necesaria en el país, que genere más energías, mejores plazas de empleos y salarios dignos.
Pero también es necesario que el gobierno evite seguir minando este crecimiento a través de reformas y nuevas leyes que poco ayudan en la confianza del inversionista al observar que en el ambiente actual existe poco respeto al Estado de Derecho, la inseguridad e impunidad está presente y la corrupción aun permea en la estructura del gobierno.
Atender la brecha económica regional en el país, no es construir una refinería en los pantanos de Tabasco, o un Tren que devasta la selva y el medio ambiente, o un Aeropuerto lejano a sus usuarios y sin conectividad apropiada o tener empresas que derrochan recursos y que no logran finanzas sanas. Pero tampoco se puede pensar que los inversionistas apostaran su capital en una negociación donde el 54 por ciento lo administrará el gobierno y solo les permitirá tener el 46 restante. Cuando el gobierno aun no logra erradicar la corrupción dentro de sus estructuras.
El acompañamiento público-privado sería mucho mejor si se permite tener las mismas condiciones de riesgos y ganancias esto para generar la confianza, atraer inversiones y por supuesto crear los empleos necesarios en el país.















