El senador Mario Vázquez denunció el abandono del campo mexicano y una distorsión en los precios del frijol que afecta tanto a productores como a las familias mexicanas que hoy pagan más por un alimento básico, en una cadena donde la mayor ganancia no se queda en el campo.
Así lo advirtió el senador de Acción Nacional, Mario Vázquez, al reunirse con productores de frijol, quienes le compartieron de primera mano las dificultades que viven todos los días. Aunque el encuentro se realizó en Chihuahua, el legislador subrayó que lo que ocurre ahí no es un caso aislado, sino el reflejo de un problema que se repite en todo el país.
“Hoy el productor está prácticamente solo. Tiene que enfrentar sequías, insumos caros y una competencia desigual, mientras en otros países sí se respalda al campo porque entienden que producir alimentos es estratégico”, señaló.
Uno de los puntos que más preocupa —dijo— es la enorme diferencia entre lo que se le paga al productor y lo que termina pagando el consumidor. Mientras quienes siembran frijol reciben entre 8 y 12 pesos por kilo, en los supermercados el precio puede superar los 30 pesos, incluso por presentaciones menores a un kilo.
“Algo no funciona bien. No es justo que quien trabaja la tierra sea el que menos gana, y al mismo tiempo las familias tengan que pagar cada vez más por un producto básico”, acusó.
Durante la reunión, los productores hablaron de años difíciles: sequías prolongadas, costos crecientes en diésel, problemas con el agua y la falta de programas que realmente les permitan sostener su actividad. Muchos, dijeron, que han llegado al punto de preguntarse si vale la pena seguir sembrando.
Mario Vázquez también cuestionó la falta de claridad en la aplicación de programas como el precio de garantía, que en teoría debería beneficiar a los productores, pero que en la práctica —aseguró— no está llegando a todos ni en condiciones equitativas.
“Se necesita revisar a fondo cómo son asignados estos los apoyos. No puede haber productores de primera y de segunda. El campo requiere reglas claras y un piso parejo”, afirmó.
Ante esta situación, anunció que llevará el tema al Senado mediante un punto de acuerdo para exigir mayor transparencia, corregir los esquemas actuales y abrir la discusión sobre una política agrícola que realmente responda a las necesidades del país.
Más allá de cifras o programas, insistió en que el problema tiene un rostro humano: el de las familias que dependen del campo para vivir.
“Detrás de cada hectárea sembrada hay historias, hay esfuerzo, hay generaciones enteras dedicadas a producir alimentos. No podemos seguir dándoles la espalda”, dijo el legislador.
Finalmente, subrayó que fortalecer al campo no es solo una demanda de los productores, sino una necesidad nacional.
“Si no cuidamos a quienes producen lo que comemos, ponemos en riesgo algo mucho más grande: nuestra capacidad de alimentarnos como país”, expuso Vázquez.















