El paro nacional convocado para este 6 de abril pone de manifiesto una crisis estructural que el país ha postergado por años, donde problemas como la inseguridad en carreteras, la extorsión y los altos costos de producción han alcanzado un punto de ruptura.
Este escenario no sólo responde a fallas en la rentabilidad y la comercialización, sino que, según advierte Juan Carlos Anaya, director general de Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), evidencia “una falta de oficio político” en la conducción del diálogo y una incapacidad para construir soluciones oportunas antes de que las vías institucionales dejaran de funcionar.
“El conflicto actual se presenta como un síntoma de tensiones profundas que amenazan con romper múltiples cadenas productivas si no se atienden los temas de fondo”, dijo.
Un aspecto que ilustra la complejidad del momento es la inclusión de propuestas que carecen de sustento técnico, como la intención de retirar los granos básicos del T-MEC, “esta medida se analiza como una respuesta mal asesorada que pondría en riesgo la estabilidad del sistema agroalimentario y afectaría la competitividad del sector, trasladando eventualmente mayores costos a la población”.
En lugar de optar por un aislamiento comercial que destruye valor, el análisis de la organización dirigida por Anaya sugiere que la prioridad debería ser la búsqueda de certidumbre en el ingreso del productor y esquemas eficientes de comercialización que permitan competir en igualdad de condiciones con los socios comerciales.
La ruta hacia una solución requiere una política integral que logre equilibrar la producción con la seguridad y el combate a la extorsión, en caso de persistir la ausencia de soluciones técnicas, el entorno actual podría derivar en interrupciones logísticas y presiones inflacionarias en alimentos básicos que impactarían de forma directa en los consumidores.
El desafío para la administración pública radica en transitar de la confrontación hacia un modelo que fortalezca la seguridad alimentaria y la inclusión productiva, evitando medidas inviables que comprometan el futuro del campo mexicano, destacó el especialista.











