El Centro de Estudios del Sector Privado (CEESP) informa que, de acuerdo con los reportes del INEGI, al cierre del 2025 los principales motores del crecimiento mostraron un mejor desempeño, aunque nada significativo o fuera de su tendencia de debilitamiento.
En el caso de la inversión fija bruta, con base en cifras ajustadas por estacionalidad, en diciembre pasado tuvo un incremento mensual de 0.5% lo que, si bien fue su tercer mes consecutivo con un resultado positivo, evidentemente fue insuficiente para evitar que en su comparación anual la inversión se mantuviera en terreno negativo al registrar una caída de 1.6%, con lo que acumuló dieciséis meses consecutivos con variaciones anuales negativas.
Si se utilizan las cifras originales (sin ajustar), se observa que en diciembre la inversión se mantuvo sin cambio en comparación con el mismo mes de un año antes, principalmente por una caída de 11.0% en la inversión pública. La inversión privada aumentó 2.3%.
Sin embargo, el resultado acumulado para todo 2025 muestra una disminución de 6.7% para el total de la inversión fija bruta, su primera caída en los últimos cinco años.
Esto podría anticipar un menor impulso de la actividad productiva para el presente año, considerando que las expectativas en este tema no son muy alentadoras, sobre todo cuando, de acuerdo con los resultados de las finanzas públicas de enero de este año, se aprecia que el gasto público en inversión física cayó a una tasa anual de 30.3%, que además de ser su mayor descenso para el mismo mes desde 1991, está muy lejos del pronóstico de un crecimiento de 10.0% para todo el año previsto en los Criterios Generales de Política Económica 2026.
Por su parte, el consumo privado, que es otro importante motor del crecimiento, cerró 2025 con su mejor comportamiento en los últimos diez meses al reportar un incremento mensual de 1.2% en diciembre. De esta manera, su comparación anual mostró un avance de 5.6%, el más alto desde marzo el 2024.
Esto pareciera anticipar un mejor desempeño del consumo para este año. Sin embargo, esto no fue suficiente para mostrar una mejora importante. Aún con este impulso de finales de año, su crecimiento acumulado para todo 2025 fue de solo 1.2%, el más bajo en los últimos cinco años.
Aunque las expectativas podrían mejorar, se debe considerar la situación del mercado laboral, que muestra señales importantes de precarización, puesto que la mayor cantidad de ocupados se concentran en los rubros de salarios más bajos, mientras que los de salarios más elevados se reducen. Además, los niveles de informalidad aumentan en un entorno en el que las empresas enfrentan aumentos en los costos de contratación.
El escenario para 2026 sigue siendo cauteloso. Con una tasa de crecimiento débil (1.5%), una corrección del pronóstico de inflación al alza (4.0%) y una mayor preocupación por problemas de inseguridad pública, que es el principal factor considerado que podría inhibir el ritmo de crecimiento, los niveles de confianza tanto para los consumidores como para los dirigentes empresariales continúan siendo reservados.













