El Ministerio de Asuntos Exteriores de Ucrania rechazó este sábado las acusaciones formuladas por Rusia sobre un supuesto ataque ucraniano contra la central nuclear de Zaporiyia y denunció que se trata de una nueva campaña de desinformación cuyo objetivo es ocultar lo que Kiev considera la verdadera amenaza para la seguridad nuclear en la región: la ocupación rusa de las instalaciones de la planta.
La cartera diplomática ucraniana afirmó que las denuncias difundidas por representantes de la corporación estatal rusa Rosatom carecen de fundamento y ya han sido desmentidas por las Fuerzas de Defensa de Ucrania.
En este sentido, sostuvo que las acusaciones resultan contradictorias, al considerar que no existe motivo para que Ucrania ataque una central situada en su propio territorio y cuya recuperación reclama bajo su soberanía.
Según Kiev, Rusia intenta imponer la narrativa de que Ucrania estaría atacando sus propias infraestructuras nucleares mientras Moscú actúa como garante de su seguridad. “El mero hecho de que sea necesario repetir esta tesis ya indica su insostenibilidad”, señaló el Ministerio.
Asimismo, las autoridades ucranianas acusaron a Rusia de obstaculizar durante años la labor de los expertos internacionales desplegados en la central. En particular, denunciaron que los inspectores del Organismo Internacional de la Energía Atómica (OIEA) no han tenido acceso completo a determinadas zonas de las instalaciones, incluidas partes de las salas de turbinas, debido a las restricciones impuestas por la parte rusa.
Kiev advirtió además de que estas acusaciones se producen de forma recurrente antes de las reuniones del Consejo de Gobernadores del OIEA y vinculó la actual polémica con la sesión prevista para junio, en la que se examinarán documentos que, según Ucrania, volverán a reafirmar que la central de Zaporiyia sigue siendo una instalación nuclear ucraniana bajo ocupación ilegal rusa.
En este contexto, el Ministerio defendió que el OIEA no reconoce ninguna reclamación de soberanía de Rusia sobre la planta ni sobre otras instalaciones nucleares ucranianas situadas en territorios ocupados. “Ninguna campaña de información cambiará el hecho principal: la central nuclear de Zaporiyia fue, es y seguirá siendo una central nuclear ucraniana”, subrayó.
Así las cosas, Ucrania instó a los 34 miembros del Consejo de Gobernadores del OIEA a adoptar medidas concretas frente a Moscú y no limitarse a emitir declaraciones de preocupación. En la misma línea, ha pedido expresamente que no se apoye la concesión a Rusia de un asiento en dicho órgano durante la sesión de junio.
Las declaraciones de Kiev llegaron después de que las autoridades de la central nuclear de Zaporiyia, bajo control ruso, denunciaron el viernes el impacto de un dron contra el edificio de la turbina de la Unidad 6 de la planta.
Según la dirección de la instalación, el aparato golpeó el muro de la sala de turbinas sin causar víctimas ni daños considerados críticos. Por su parte, el OIEA expresó su “grave preocupación” por el incidente, señalando que el ataque habría provocado “un agujero en el muro” del edificio afectado.
En este contexto, el director general del organismo, Rafael Grossi, recordó que “no debe de haber ningún ataque de ningún tipo ni desde ni contra” la central y advirtió de que actuar contra instalaciones nucleares equivale a “jugar con fuego”. Además, indicó que el equipo del OIEA desplegado en la planta había solicitado acceso para inspeccionar directamente la zona afectada.



















