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La realidad económica de México

Por Víctor Barrera


El abatimiento de El Mencho, el incremento de entrada de Inversión Extranjera Directa y el peso en niveles que no se habían visto desde hace años no muestran la realidad económica del país. Estas cifras solo sirven para alimentar el ego de quienes están en el gobierno y para seguir viendo un espejismo que está demasiado lejos de alcanzarse para tener un país fuerte y con bienestar y mejor calidad de vida de la población.

Una economía no solo se sostiene de cifras macroeconómicas, sino que esta se basa en el número de empleos, salarios altamente competitivos y una movilidad social real para manifestar que se encuentra por el rumbo positivo.
Recientemente se dieron a conocer cifras de empleos y no han sido tan positivas, cada trimestre que pasa es cada vez más difícil que el nivel de estos números sobre los empleos creados en nuestro país sea alto y que permitan al finalizar el año crear por lo menos 1,2 millones de estos para poder ocupar a la gente que se encuentra en condiciones de laborar.

Esto por supuesto arroja otras cifras negativas que muestran la realidad económica de México y es que de acuerdo al Inegi, el 55 por ciento de la población no cuenta con un empleo formal, aquel que no solo ofrece estabilidad económica continúa, sino también participa en la recaudación de impuestos que deberían ser utilizados para generar mayor inversión pública y crear más empleos, infraestructura y un bienestar para la población.

Esta población desempleada, formalmente, busca la manera de encontrar ingresos para evitar caer en problemas económico en su entorno familiar y personal, muchos de ellos se colocan en el llamado empleo informal, que no ofrece seguridad social o prestaciones que tiene los que están dentro de la formalidad y esto hace que el bienestar de las familias mexicanas aún se encuentre incompleto.

Es decir, podrán tener un empleo y contar con un ingreso, pero no tienen lo más importante que es el cubrir los gastos por si sufren una enfermedad y tiene la necesidad de acudir al médico y obtener medicamentos. Estos trabajadores deben, del sueldo que reciben, destinar una buena cantidad para pagar consultas médicas y comprar medicamentos, esto por supuesto va en detrimento de su calidad de vida y bienestar.

Pero lo más preocupante es que el titular de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) federal, Marath Bolaños, solo haya manifestado al respecto que el nivel de crecimiento de la informalidad en el país, no ha alcanzado los niveles que se llegaron a tener a principios de este siglo que era del 59 por ciento. Sin embargo no analizó que esta cifra del 55 por ciento va, que se presenta ahora, es galopante y se podría alcanzar este nivel en los próximos meses. Porque hasta ahora no existe una estrategia de política laboral en nuestro país. Es decir, el encargado federal de la cartera laboral espera que el problema se arregle con el tiempo y que sean los empleadores y los sindicatos que lo arreglen y no el gobierno federal que es su función principal, al menos para este secretario.

Por tanto, esto nos muestra la realidad económica del país, si no hay empleos formales, la informalidad crece, y esta esta más en el sector de servicios y poco en la producción industrial. Esto hace que el mercado interno se debilite y no haya el consumo suficiente consumo, lo que deberá aliviarse destinando mayores recursos a crear más programas sociales, para más o menos mantener los niveles de consumo, pero abriendo un boquete a las finanzas públicas.

Este boquete se cierra solo de dos formas recortando el presupuesto federal, que significara menor productividad y por supuesto menor ingreso para las empresas formales, que disminuirá el ingreso en la captación de impuestos derivando en una economía débil por falta de inversión pública o seguir endeudándose y alargar las fechas de vencimiento de esta deuda, para que pase a 20, 30 o 50 años, y quienes tengan que pagar esta deuda sean las próximas generaciones.

Esto por supuesto condena a las próximas generaciones a tampoco contar con una estabilidad económica nacional, familiar y personal.