Habitantes del municipio de Ostuacán, en la región norte de Chiapas, lincharon este sábado a uno de los dos hombres señalados como presuntos responsables del feminicidio de una mujer de 55 años y su nieta de 12. El hombre murió a consecuencia de los golpes y fue decapitado, mientras que el segundo detenido resultó gravemente herido.
Una multitud irrumpió por la fuerza en las instalaciones de seguridad municipal, de donde sacó a los dos hombres, quienes permanecían bajo custodia policial. Los pobladores buscaban impedir que fueran trasladados por las autoridades estatales a Tuxtla Gutiérrez.
Posteriormente, ambos fueron llevados a la plaza central, junto a la presidencia municipal, donde fueron golpeados por los habitantes. En el lugar quedó el cuerpo del hombre que murió durante la agresión colectiva, cuya cabeza fue separada del cuerpo.
En medio de la violencia, también se registraron amenazas de incendiar las instalaciones del ayuntamiento. Además, el suministro de energía eléctrica fue suspendido en la localidad.
La agresión colectiva ocurrió tras el asesinato de Miriam, de 55 años, y su nieta Ariana, de 12, quienes habían sido reportadas como desaparecidas luego de salir el lunes pasado hacia un rancho de su propiedad para revisar a sus animales.
El cuerpo de la mujer fue localizado el miércoles y el de la menor el viernes. Los hallazgos provocaron indignación entre los habitantes y movilizaron a las autoridades, mientras familiares y pobladores exigían justicia por el doble crimen.
De acuerdo con información de la Fiscalía General del Estado (FGE), la mujer habría muerto a consecuencia de heridas producidas con un arma punzocortante y su cuerpo fue abandonado dentro de bolsas de plástico.
En el caso de la menor, las investigaciones apuntaron que murió por estrangulamiento. El fiscal general del estado, Jorge Luis Llaven Abarca, informó también sobre una agresión sexual contra la menor.
Tras el hallazgo de las víctimas, las autoridades estatales informaron sobre la detención de dos hombres señalados como presuntos responsables del doble feminicidio. Sin embargo, antes de que fueran puestos a disposición de las instancias correspondientes, un grupo de pobladores los sustrajo por la fuerza de la custodia policial.
En medio de la tensión, el gobernador de Chiapas, Eduardo Ramírez Aguilar, llamó a la población a mantener la calma y evitar que la indignación derivara en más violencia.
“La justicia por propia mano no nos devuelve la paz”, advirtió el mandatario en un mensaje difundido en sus redes sociales, en el que también pidió a la ciudadanía confiar en las autoridades.
Hasta la noche de este sábado, la Fiscalía General del Estado no había informado públicamente sobre los hechos violentos registrados en Ostuacán ni sobre las acciones emprendidas tras el linchamiento.
De manera extraoficial, trascendió que cientos de elementos de la Fuerza de Reacción Inmediata Pakal se trasladaron al municipio, ubicado en la región norte de Chiapas, ante la gravedad de los acontecimientos.












