Por Víctor Barrera
La inseguridad y el miedo serán factores aprovechados por los grupos criminales que, posiblemente, estarán buscando expandir su territorio de domino dentro del país y que en los últimos ocho años mostró una capacidad de ocupación en más de una tercera parte.
En muchos estados existe un nivel de violencia elevado que descompone no solo la estructura familiar o social, sino que pone en manos de grupos criminales la administración de esos sitios y que ni siquiera las fuerzas armadas mexicanas han podido combatir.
Se dice, de parte del gobierno federal, que los delitos llamados homicidios dolosos han disminuido, y queremos creerle, pero existen otros delitos que siguen latentes y que mantienen el daño no solo social sino económico, político y democrático en muchos lugares de México
Los resultados más recientes de las encuestas manifiestan que cerca del 80 por ciento de la población en general, percibe inseguridad en sus localidades. Derivado de las extorsiones y cobro de piso además de los asaltos con arma que cada día se cometen. Esto hace que la población se siente impotente ante la falta de respuesta inmediata de la autoridad.
Cómo se sabe, el tema de la extorsión es pocas veces denunciada, porque la amenaza de muerte de parte de los criminales a la gente es mayor porque esa amenaza encierra a la familia de los extorsionados. Elemento que también es utilizado para amedrentar el ánimo de la ciudadanía para salir a sufragar.
Otro factor es el hecho que la violencia en contra de actores políticos empieza a elevar su nivel y aun cuando esto lo observamos en los comicios anteriores, las autoridades electorales han pasado por alto y las federales prefieren no tocarlo.
Estados donde los niveles altos de violencia están presentes, no son focos amarillos para el gobierno federal, ni tampoco para las autoridades electorales, quienes deberán garantizar que los comicios se lleven a cabo en todo su proceso de manera pacífica.
Es por ello, que señalamos a la violencia e inseguridad como factores determinantes en el proceso electoral.
La delincuencia organizada ha adquirido un papel preponderante en los procesos electorales del país y esto que hace que algunas instituciones políticas cedan ante las peticiones de estos grupos para ganar como sea los comicios.
Así pues, el factor violencia seguirá presente y esto es malo para el desarrollo democrático del país.















