El paro nacional de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) no solo afecta el calendario escolar, sino que “interrumpe trayectorias de aprendizaje, profundiza las brechas de aprendizaje, las desigualdades sociales y limita las oportunidades futuras de niñas y niños de los sectores más vulnerables”, advirtió la organización civil Mexicanos Primero.
De acuerdo con un posicionamiento emitido a 17 días de la huelga y las protestas de los maestros disidentes, resaltó que “lo que las marchas y bloqueos de la CNTE no han mostrado, es que se vulnera el derecho a la educación de cada niño y niña, su derecho a aprender”.
La organización retomó los datos de la Secretaría de Educación Pública (SEP), la cual dijo que 1.4 millones de niñas y niños de Oaxaca, Guerrero y Michoacán -entidades con mayor presencia de la CNTE- no pueden ir a las escuelas desde el pasado 1 de junio, cuando inició la huelga nacional de la CNTE. Enfatizó que en Oaxaca el problema “es más grave”, pues el paro inició el pasado 25 de mayo.
Mexicanos Primero subrayó que “cada día sin clases afecta el aprendizaje de las y los niños, son horas perdidas de estudiantes, son miles de escuelas cerradas, y un futuro incierto a falta de oportunidades”.
Tal situación, destacó, “revela la vulneración del derecho a la educación ante las disputas entre adultos”.
Y enfatizó: “Ninguna demanda, ninguna inconformidad puede afectar el derecho inalienable a la educación, de estar en las escuelas, contar con sus docentes y recibir educación de manera ininterrumpida en todo el territorio nacional. En las aulas se forma el futuro de este país, no en las calles ni en las marchas”.
La organización advirtió que la pérdida de aprendizaje “nunca se recupera de forma efectiva después de los acuerdos políticos, y quienes más pierden son los estudiantes con mayores carencias económicas”.
Peor aún, dijo que los efectos “son masivos, se acumulan a lo largo del tiempo y son desiguales. Niñas y niños llegan a un nuevo grado escolar sin haber completado el plan de estudios del ciclo anterior, y en ese grado resulta ya imposible atender los rezagos”.
Entonces, añadió, es necesario “dejar de ver los bloqueos y la pérdida de clases como daños colaterales o eventos inevitables”. Se necesita, dijo, “un país que fortalezca a sus docentes; maestras y maestros respetados que defiendan derechos laborales sin abandonar su responsabilidad profesional con la docencia”.
Y sentenció: “La educación debe ocupar un lugar prominente en las prioridades del país, por encima de cálculos electorales o presiones políticas”.
















