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Pasos hacia atrás

Por Víctor Barrera

Lamentable observar cómo poco a poco se ha ido cambiando la Constitución Política para dar paso a algo que Morena señala como el cambio en México. Un lugar donde el partido único prevalezca y sea este quien decida, sin contrapesos que puedan ser un dique ante posibles ocurrencias, el futuro del país aun cuando esto nos lleve a sufrir nuevos impactos en su crecimiento económico y a caer en crisis que golpearía más a los que menos tienen, es decir, a los pobres.

Claudia Sheinbaum en su Plan B, de reforma electoral, busca ya no solo establecer el partido único, sino deshacer el federalismo que otorgaba a los gobiernos estatales y municipales autonomía en sus decisiones de gobierno.

Y es que desde el 2018, cuando Morena asumió el poder Ejecutivo y hasta la fecha, México es otro. Es un país con crecimientos económicos que son insuficientes para ofrecer empleos los mexicanos y una movilidad social real que disminuya la pobreza.

Se argumenta que en el régimen de la autollamada 4T, más de 13.4 millones de mexicanos han salido de la pobreza, lo que no se dice es que esto tiene su fundamento en un incremento de la deuda pública, que no pagaran estas generaciones, sino las siguientes cuando en 50 años se tenga que hacer frente a todos los compromisos que por ahora se firman para que el gobierno pueda obtener recursos y cubrir no solo el pago de la inversión pública, sino también los programas sociales, que cada año se incrementa en número de beneficiados, pero que lamentablemente no tiene una repercusión en productividad nacional.

Por tanto, el mercado interno se sostiene de recursos que provienen de deuda y que no producen riqueza. Esto en el tiempo solo dejará mayor pobreza y por supuesto en recorte a los presupuestos federales que significará un mayor deterioro de la infraestructura y menor productividad nacional.

México debe verse en el espejo de Cuba, donde la falta de crecimiento económico y poca inversión pública y privada, ha llevado a este país a quedarse en una estadía y permanecer con ciudades viejas que datan de los años 40, con vehículos de igual fecha y con poca infraestructura para atraer inversiones.

Si este es el futuro que quieren los gobiernos de la 4T vamos por buen camino, si queremos un futuro de crecimiento, de estabilidad económica, de mejora en la calidad de vida y de movilidad social, es necesario realizar ajustes a lo que hasta ahora ha hecho la 4T para ir revirtiendo todo lo que se había logrado y que nos coloca en una situación difícil.

El Plan B, de la reforma electoral, solo nos llevara la perdida de la herramienta más importante para el pueblo, que es el voto, porque ante la aparición de un partido único y la colaboración de partidos que solo servirán como “patiños”  en los comicios, México va encaminado a un estado de incertidumbre permanente. Donde las inversiones se irán alejando, la creación de empleos con salarios dignos será cada vez más escasos y la ciudadanía se tendrá que conformar con esperar cada determinado tiempo se les transfieran recursos públicos, que serán también escasos y no todos los recibirán.

Si los mexicanos no exigimos a quienes nos representan que hagan su labor, y que no solo se conviertan en una oficialía de parte del gobierno, el destino del país en algunos años será similar a lo que se vive en Cuba.