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Pobreza laboral en México

Por Víctor Barrera



A pesar de que se insista en manifestar que los gobiernos de la 4T se están disminuyendo la pobreza, la realidad es otra y muchos mexicanos la siguen viviendo cada día.


No se deja de expresar que 13.4 millones de personas salieron de la pobreza desde el inicio de la autollamada 4T, sin embargo, las cifras y realidad no coinciden con esas declaraciones.

Existen estados que, por la falta de ingresos económicos, es decir por falta de un empleo formal bien remunerado, la gente prefiere ir hacia estados Unidos o enlistarse con los grupos criminales.

En estos estados hay cientos de poblaciones y municipios donde los habitantes han dejado sus hogares y por ello la facilidad con la cual los grupos criminales se apoderan de estos territorios.

Los que se quedan, siguen sin encontrar un empleo formal que no solo les ofrezca el ingreso suficiente para cubrir las necesidades básicas, sino que les permita tener acceso a otros beneficios como es la seguridad social.

En estados como Guerrero, Chiapas, Oaxaca, Campeche, Tabasco y gran parte del Estado de México, muchas personas carecen de ese trabajo y buscan sus ingresos en la informalidad viajando a las ciudades, principalmente la CDMX para establecer un puesto informal.

Si tomamos como punto de referencia la información presentada recientemente por el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, el 67 por ciento de os hogares en México se encuentran, desde hace años, en la falta de un empleo formal, lo que se ha clasificado como pobreza laboral.

En los estados antes mencionados, la persistencia de la falta de un empleo formal aumenta el número de pobres en el país, y aun cuando se habla de la gran cantidad de programas sociales en apoyo a los más pobres, este sector, los más pobres en realidad no reciben esos apoyos, y siguen marginados económicamente.

Es cierto que estos programas sirven como un paliativo para muchas familias, pero esos recursos en su gran mayoría se concentran en las ciudades o poblaciones importantes de cada entidad, porque los llamados “siervos de la nación” inscriben a estos programas a personas cercana a ellas y a sus familias, por lo que el padrón de beneficiarios se ve sesgado.
Sin embargo, esto programas, no han podido resolver el enorme problema d la pobreza en el país, porque una gran cantidad de habitantes en México no acceden a servicios básicos como es la salud, seguridad, servicios públicos y educación.

Ante esto, y a pesar de la narrativa del gobierno federal, la pobreza no ha disminuido en el país, sino al contrario va en incremento y así lo muestran las cifras de mayor ocupación en el trabajo informal, la falta de creación de fuentes de empleos formales y la falta de una infraestructura de salud y educativa en el país para que lleguen a todos los mexicanos.

Ahora se enarbola la bandera de la reducción a 40 horas laborales en el país, como si fuera un factor que influyera en la creación de empleos, cuando, ante la inexistencia de apoyos fiscales al sector patronal, muchas, pequeñas, medianas y microempresas tendrán que cerrar sus puertas aumentando con ello el desempleo, la informalidad y por supuesto la pobreza laboral y lo que con lleva como menor gente con acceso a seguridad social y a créditos para comprar una casa habitación u otros bienes.

Es cuestión de mirar las cifras que arrojan no solo organizaciones civiles, sino también el Inegi para darse cuenta de que la pobreza en México es un problema persistente y que esta crece a medida del estancamiento económico nacional y si se quiere seguir cubriendo esta pobreza con programas sociales se hará necesario un endeudamiento mayor que significa mayores años con pobreza.