Este 2026, segundo año completo del gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, se perfila como uno de “bajo crecimiento económico y alta inflación”, lo que preocupa luego de que en 2025 la economía mexicana no logró crecer ni siquiera 1%, mientras los precios mantuvieron presión sobre los hogares, consideró el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP).
Derivado de su análisis semanal, el organismo expuso que los indicadores en el arranque de este año son motivo de preocupación.
Como ejemplo, señaló que la actividad económica comenzó el 2026, enero, con una caída de 0.9%, un descenso incluso mayor al previsto por el Inegi, que estimaba una baja de 0.2%.
“La intranquilidad aumenta cuando la estimación oportuna del Inegi considera que en febrero la actividad económica creció solo 0.1%, con lo que incluso si en marzo se observara un aumento secuencial de 0.5%, el comportamiento trimestral de la economía podría ser negativo”, señaló el documento.
Esto implica que, el primer trimestre podría cerrar en terreno negativo, es decir, con una economía que no logra avanzar.
El CEESP precisó que la preocupación también responde a que se tenía la expectativa de un 2026 con deterioro en la economía.
“Situación preocupante frente a los posibles efectos provenientes de la revisión del T-MEC y del conflicto bélico en Irán”, sostiene. Con ello, el organismo advierte que los riesgos no solo son internos, sino también externos, lo que aumenta la presión sobre el desempeño económico del país.
A este panorama se suman las expectativas en el debilitamiento de la inversión, derivado de elevados niveles de incertidumbre, una mayor precarización del mercado laboral, que impulsa la informalidad, y un consumo que no avanza.
“El hecho es que el año inicia con un escenario de bajo crecimiento económico y alta inflación, poniendo en riesgo la recuperación económica”, sostiene el documento.
Aunado a esto, en la primera quincena de marzo, la evolución de los precios al consumidor “sorprendió con un incremento quincenal de 0.62%, que fue su mayor alza desde la primera quincena de julio del 2024, aunque también fue la más alta para la misma quincena desde 1998”.
“De esta manera la inflación anual de la primera quincena de marzo fue de 4.63%, la más alta desde la segunda quincena de octubre de 2024”, se lee en el documento.
El CEESP indicó que la preocupación “aumenta cuando se considera un posible impacto en los precios de las gasolinas y otros productos como consecuencia de los elevados precios del petróleo”.
“Esto podría elevar aún más la inflación en deterioro del bienestar de los hogares”, señaló el organismo.













