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Si atender las causas para evitar mayor inseguridad y corrupción se dice que vamos bien.

Por Víctor Barrera

Se acerca más la fecha en la cual los mexicanos saldremos a votar para renovar en su totalidad la Cámara de diputados federal y con ello buscar dar un giro al camino que ha mantenido el país o no.

Esto por supuesto que pone nerviosa a la cúpula de Morena que empieza a notar que la población sigue manteniendo una percepción de altos niveles de inseguridad y de corrupción. A pesar de que se intenta, desde el gobierno federal, mandar señales de que vamos bien la realidad es otra.

Hasta el momento los niveles de inseguridad siguen siendo altos y así lo demuestran las estadísticas que manifiestan que 7 de cada 10 personas manifiestan sentirse inseguros en las calles del país.

Esta inseguridad es derivada de los enfrentamientos, que ocurren en algunos estados de la república, entre los grupos delincuenciales por ganar mayor terreno de sus dominios y los que realizan con elementos de las fuerzas armadas del país. Estos enfrentamientos se dan por lo menos en una tercera parte del total de los estados que componen a la república mexicana y por ello se sigue insistiendo que esta tercera parte del país es administrada casi en su totalidad por grupos delincuenciales.

A esto se suma que la extorsión, el secuestro y as desaparición cunde en todos los estados y quizás, no proviene de los grandes grupos criminales, pero si de otros grupos que aprovechan esa inseguridad de la ciudadanía para sacar provecho.

Todo esto tiene como resultados que se siga incrementando el cierre de pequeñas, medianas y microempresas y comercios, que ante la inseguridad persistente prefieren cerrar sus puertas dejando a millones de mexicanos sin un empleo que significa seguridad social y otras prestaciones laborales.

Muchas de estas personas, al no obtener los ingresos suficientes para completar los gatos familiares, recurren a dos salidas, enlistarse a los grupos criminales, sean locales o estatales y con ello elevar el nivel de extorsión, robo y secuestro para encontrar recursos para aliviar su economía personal y familiar.

Otra parte de la gente prefiere salir a las calles a establecer un comercio informal, que pega directamente en el fortalecimiento de la economía local, estatal y nacional, porque la recaudación de impuestos cae y esto significa menores recursos para el gobierno que le permitan hacer frentes a las demandas de la población.

En este último rubro, la informalidad laboral, y de acuerdo a las más recientes cifras del Inegi que dirige Graciela Márquez, sigue creciendo y llega hasta el 55.1 por ciento de la Población Económicamente Activa (PEA) que significa quienes están en edad y condiciones de laborar no tiene un trabajo formal.

Esto por supuesto significa una bomba de tiempo que podría explotar y provocar un descontento social. Por eso el nervosismo del gobierno federal. Sin embargo, desde hace ocho años en México no se ha conocido una política pública laboral, que no solo incremente el nivel de salario que se obtiene, sin que fomente el crecimiento de la creación empresas para absorber a toda esa fuerza laboral.

Sin lugar a dudas, que este problema no es nuevo y posiblemente, desde la época moderna del país, ha existido, pero que supere la informalidad a la formalidad, debe ser un punto a atender, no solo con incrementos salariales, que es otro factor que presiona a los empresarios y deciden recortar sus nominas para mantener abiertas sus empresa. Poque se encuentran con la inseguridad pública que también va en ascenso, y la corrupción persistente dentro de las estructuras de gobierno que para “agilizar” la apertura o mantener abiertas las empresas ocupan la ese “modus operandi” como la llave mágica.

Si analizamos todo esto en su conjunto, la autollamada 4T no ha logrado resolver el problema desde sus causas, que es la corrupción e inseguridad.

La población empieza a darse cuenta de esto. Analizan que mientras que sus economías familiares cada día se ven más mermadas, se enteraran que la élite política del partido en el poder cada vez se hace más millonaria. Y es más notorio porque esa clase política durante muchos años vivió en la medianía y criticaba los excesos del poder. Ahora que son poder se excusas argumentando que ” los de pasadas administraciones antes así lo hacían”.

Esto traducido por la gente significa mayor corrupción que termina generando otros males como son la inseguridad y por supuesto la complicidad con grupos crimínales para obtener mayores ganancias en los bolsillos de políticos corruptos.

México se ha estancado lamentablemente, en un círculo vicioso que no genera crecimiento, pero si otros males que se van enquistando cada día más y que no son enfrentados por las autoridades, porque serpa como dice “darse un balazo en el pie”.