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Reporteras de Guerrero denuncian agresiones físicas de escoltas de la gobernadora Evelyn Salgado

En el marco del 8M, reporteras de Guerrero denunciaron este lunes agresiones físicas de parte de escoltas del alcalde de Chilpancingo y de la gobernadora morenista Evelyn Salgado. Además, la falta de seguridad social, salarios precarios, así como acoso y hostigamiento sexual en el gremio. 

Esta mañana, más de 20 reporteras de Chilpancingo, Acapulco, Iguala, Tlapa y Taxco se reunieron al mediodía en la plaza Unidos por Guerrero en la capital del estado para dar a conocer un manifiesto.  

La primera manifestación de un grupo de reporteras de Chilpancingo para denunciar que su gremio no es ajeno a las violencias estructurales fue el 8 de marzo de 2017, según informaron hoy.  

En el marco del Día Internacional de la Mujer, las periodistas iniciaron la campaña en redes sociales titulada “Mujeres periodistas que informan, inspiran y resisten”. 

Se trata de 11 infografías acerca de las violencias que afectan su trabajo. Los mensajes son los siguientes:  

  • Coberturas de lujo. Salarios de miseria.  
  • Riesgo alto, salario bajo. Protección nula. 
  • El acceso a la información es un derecho, pagarnos lo justo es una obligación. 
  • Funcionarios, guaruras y personal de comunicación social. Los principales agresores en coberturas.  
  • No quiero elegir entre cubrir la nota o cuidar a mis hijos; quiero un salario que me permita hacer ambos. 
  • Las agresiones no son gajes del oficio.  
  • Autoridades blindadas por violencia es igual a información censurada y periodistas expuestas.  
  • Menstruando y coberturando. 
  • Las agresiones no se concilian. Acciones: no repetición.  
  • Sin nosotras, no hay historia con perspectiva de género. 
  • Las comunicadoras indígenas sufrimos discriminación, resistimos para construir una sociedad incluyente. 

En el mitin, la reportera de Iguala, Natividad Ambrosio Cueva, dio a conocer cuatro casos de agresiones físicas contra mujeres en los últimos dos años.  

La primera fue el 15 de noviembre de 2024, en la conmemoración del Ayuntamiento de Chilpancingo del Día de Medio Ambiente, cuando escoltas del alcalde Gustavo Alarcón Herrera, golpearon el celular de la reportera Alina Navarrete. 

“La empujaron en repetidas ocasiones para evitar una entrevista con el alcalde”. 

En este caso, la reportera acudió a la Comisión de Derechos Humanos del Estado de Guerrero (CDHEG) quien resolvió “archivar” la queja de la periodista porque “no pudo identificar” a los escoltas del presidente municipal.            

En otro caso, a principios de 2025, la directora del portal Agencia Periodística de Investigación (API), Flor Miranda Mayo, fue víctima de una campaña de hostigamiento e intimidación en redes sociales orquestada por el alcalde de Iguala Erick Catalán Rendón, para contrarrestar una denuncia de corrupción. 

Este caso también fue denunciado ante la CDHEG, pero hasta el momento no ha resuelto nada, dijo la reportera consultada este lunes. 

Mientras en Iguala, el alcalde, no ha cesado su hostigamiento contra reporteros críticos a su gestión. 

La CDHEG es dirigida por segunda ocasión consecutiva, con el apoyo de la gobernadora Evelyn Salgado y del Congreso local con mayoría de Morena, por Cecilia Narciso Gaytán.      

“No es libertad de expresión, si se utiliza el aparato de gobierno para desacreditarnos, difamarnos, minimizar nuestro trabajo y vulnerar nuestra credibilidad”, leyó Natividad Ambrosio. 

Una tercera agresión la padeció la reportera Itzel Urieta Valenzuela en el inicio del paseo del pendón 2025 cuando fue jaloneada por un escolta de la gobernadora Evelyn Salgado Pineda. La agredida no presentó denuncia formal. 

Y el 14 de enero pasado, en el festejo de cumpleaños del senador Félix Salgado, la fotorreportera Jessica Torres Barrera, fue hostigada y golpeada por René Ramírez, fotógrafo del rector de la Universidad Autónoma de Guerrero, Javier Saldaña Almazán. 

El hecho, agregó la reportera al leer el posicionamiento, fue ampliamente difundido en redes sociales, pero descontextualizado lo que derivó en mayor violencia para la periodista.  

En esa ocasión la reportera se defendió con su cámara luego de que el fotógrafo la empujó y le dio un codazo en el seno.  

En este caso la reportera no denunció el hecho ante una autoridad. Seis días después el rector y su trabajador aparecieron en un video ofreciendo una especie de disculpa.  

Con una sonrisa socarrona el tres veces rector expresó que su fotógrafo también disculpaba a la reportera por “por el pequeño chipotito”, que le hizo en la cabeza.   

“Observamos que las medidas de seguridad son más duras para la protección de las autoridades, al grado de ser inaccesibles para la prensa. En los actos oficiales, evaden hablar de los graves problemas que hay en el estado, pero atribuyen todas las denuncias a una presunta guerra sucia. No aceptan la crítica ni cuestionamientos”, pronunció la reportera al leer el posicionamiento. 

Otros casos de agresión son el de la reportera de nota policiaca, Alexa Bello, el 4 de diciembre en Chilpancingo, por parte de efectivos de la Guardia Nacional que durante la cobertura de un hecho de violencia le gritaron “pinche periodista, pinche vieja amarillista”.  

Además, el 10 de diciembre pasado, la misma reportera igualteca Natividad Ambrosio fue agredida físicamente e intimidada por un policía federal cuando cubría una diligencia por el caso Ayotzinapa en Iguala. 

En el mitin también se denunció que la prensa en general trabaja en condiciones precarias, en la mayoría de los casos, sin seguridad social.  

“Como mujeres del gremio, reivindicamos el derecho de un pago justo. En este oficio, tampoco hay prestaciones para que las madres periodistas puedan maternar. No hay mecanismos para que los avances políticos de las mujeres nos beneficien a todas”, dijo la ponente. 

Y agregó: “No evadimos señalar que, en el gremio periodístico, también existe acoso y hostigamiento sexual; se denigra el trabajo de las reporteras por el hecho de ser mujeres y se menosprecian las violencias que sufrimos.  

En lo laboral, indicó, los periodistas hombres tienen sus propios círculos para realizar coberturas en los que no hay cabida para las reporteras. 

“Y no siempre reconocen nuestros méritos laborales porque los atribuyen al físico y no al desempeño profesional, lo que consideramos se tiene que cambiar”.