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Productores de alfalfa de BC piden ayuda para vender su producto

Productores de alfalfa del Valle de Mexicali –donde unas 40 mil hectáreas están dedicadas a este cultivo– exigieron al Congreso del estado apoyo para la comercialización de su cosecha porque los intermediarios se quedan con más de 50 por ciento de la ganancia.

“Nos compran la paca entre 180 y 200 pesos, y los coyotes la venden en más de 300, nada más pasando La Rumorosa”, denunció Ricardo Muñoz Silva, presidente de la Asociación Producción y Progreso de Baja California.

La alfalfa, que históricamente ha sido en los últimos años uno de los cultivos más rentables de la región, más que el trigo y el algodón, “hoy se encuentra en una situación que pone en riesgo nuestra subsistencia y la continuidad de nuestra labor.

“Nos hemos visto obligados a vender la cosecha a precios que ni siquiera cubren nuestros costos de producción”, expusieron los campesinos en un encuentro con legisladores locales.

Aunado a lo anterior, dijeron los productores, deben sumar el aumento en el precio del diésel y en general a los combustibles.

Las restricciones de Estados Unidos a la carne mexicana –a raíz del brote de gusano barrenador– generó una caída en la demanda de alfalfa, usada como forraje para el ganado lechero y de engorda.

Esto puso en aprietos a los productores pues enfrentan una sobreoferta, que impactó los precios a la baja y en los últimos días han recorrido distintas instancias para pedir el apoyo del gobierno estatal y del Congreso local; sin embargo, los más radicales amenazan con manifestaciones y bloqueos.

Por su parte, Abel López dijo, en reunión con diputados, que algunos productores iniciaron una reconversión de cultivos y sembraron cártamo, girasol y canola, pero necesitan una planta para procesar semillas y elaborar aceite, porque si no le dan valor agregado a su producción quedarán sujetos al precio de la materia prima.

Al respecto, los legisladores se comprometieron a darles un apoyo para hacer las primeras pruebas en la producción de aceite.

En los años 80 y 90 del siglo pasado ya se cultivaban cártamo y girasol en el Valle de Mexicali, recordó en entrevista por separado Rigoberto Campos, “pero como no había plantas procesadoras, la producción completa se vendía al estado de Sinaloa”.

Campos explicó que hubo una saturación porque llegó a ser un cultivo muy rentable en el Valle. Para ser agricultor en México “hay que tener más fe que el Papa”, añadió en tono de broma, pues los costos tienen muchas variables.

Hace poco más de 10 años en el Valle de Mexicali se sembraban 138 mil hectáreas de trigo; el ciclo agrícola antepasado fueron 38 mil y 23 mil en el actual.

Sin embargo, el cambio climático no les ayuda, refirió Campos; “ya no hay invierno, ya no tenemos las 400, 500 horas-frío que se requieren para el cultivo de trigo, este año reaccionó al calor que tuvimos a finales de enero y principios de febrero.

“El trigo espiga pronto para formar grano y se quedó enano en el crecimiento; mucho grano no llenó bien, ya espigando ya no le puedes dar para atrás. Hay variedades más resistentes al cambio climático, (también) el gobierno tiene que hacer su parte apoyando con los campos de experimentación, acompañar al productor con la asistencia técnica”, manifestó el labriego.