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Detectan metales y contaminación fecal en el agua potable de la Zona Metropolitana de Guadalajara

Un ejercicio de vigilancia ciudadana y académica exhibió fallas en la calidad del agua de la metrópoli: presencia de metales, microorganismos de origen fecal y niveles insuficientes de cloro residual. 

Los hallazgos provienen del análisis de 42 muestras recolectadas en 27 colonias de Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá, como parte de las campañas “El SIAPA que queremos” y “SIAPA corrupto”, en referencia al Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA). 

El monitoreo, con soporte técnico de investigadores del ITESO y la organización Resistencia Civil por el Valle, detectó que 41 de las 42 muestras (97%) no cumplen con niveles adecuados de cloración, lo que deja el agua expuesta a contaminación microbiológica. 

En cuanto a los parámetros analizados, se identificaron fluoruros en 17 muestras; nitratos y nitritos en 8; aluminio en 7 y plomo en 3. Además, de 21 pruebas bacteriológicas, dos resultaron positivas a E. coli. 

Héctor Morales Gil de la Torre, académico del ITESO, aclaró que el objetivo no fue evaluar integralmente la calidad del agua, sino determinar si el suministro puede considerarse “inaceptable”.  

“Encontramos contaminantes que no deberían estar. Por ejemplo, fluoruros, cuya presencia puede afectar la salud; plomo, que representa un riesgo severo; y aluminio, que también implica un problema importante. Son componentes que requieren atención. También hallamos nitratos, que pueden estar asociados al uso de pesticidas o a contaminación reciente de origen fecal”. 

Sobre los efectos en la salud, advirtió: 

“Existe riesgo microbiológico por la falta de cloro. Además, el fluoruro puede afectar la estructura ósea; el plomo puede provocar daños neurológicos, anemia o problemas renales; el aluminio, neurotoxicidad; y los nitratos, el síndrome del bebé azul en lactantes. Estos riesgos impactan más a niñas, niños, personas mayores y mujeres embarazadas.” 

Por su parte, José Lira Calderón, de Resistencia Civil por el Valle, subrayó que la detección de E. coli en colonias como Zalatitán y El Sáuz implica un foco directo de infección: 

“Dos de 21 muestras resultaron contaminadas. Aunque el porcentaje parece bajo, la norma establece que no debe haber presencia de esta bacteria. Esto confirma contaminación fecal en el agua que llega a los hogares”. 

El muestreo incluyó colonias de Guadalajara como Americana, Centro, El Fresno —donde se detectó plomo—, San Rafael y Mexicaltzingo. En Zapopan se analizaron puntos como Arcos de Guadalupe, Santa Margarita y Arenales Tapatíos; mientras que en Tonalá y Tlaquepaque se incluyeron zonas como Camichines y El Sáuz. 

En paralelo, el movimiento documentó 642 quejas digitales en menos de un mes. Los reportes describen agua con olor fétido, tonalidades oscuras (negras, naranjas y amarillas) y fallas constantes en el suministro. 

María González Valencia, directora del IMDEC, advirtió que estas condiciones ya se reflejan en afectaciones a la salud, desde dermatitis hasta casos de salmonelosis: 

“Casi 70% de las personas que reportan afectaciones son mujeres. Esto refleja que son quienes gestionan el agua en los hogares, pero también quienes están resintiendo directamente los impactos.” 

Ante este escenario, 23 organizaciones civiles exigen la declaratoria de alertas sanitarias por zonas y plantean una reestructuración del SIAPA, con énfasis en transparencia y modernización tecnológica para detectar fugas. 

Roberto Rivera Guillén, extrabajador del organismo, señaló que la crisis también responde a la falta de insumos y al deterioro de la cuenca Lerma. 

Hasta la redacción de esta nota, el SIAPA no ha emitido una postura oficial sobre los resultados.