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México sigue en el mismo sitio de ingreso per cápita de hace 36 años

Por Víctor Barrera

Cuando todo parece pintar bien para el gobierno actual, en materia económica, salen a la luz datos que son una bofetada directa a la cara de este régimen y esto debe poner a pensar a los mexicanos si queremos seguir en esta situación que lamentablemente lleva a la precariedad de la economía familiar.

En los años 60 del siglo pasado, México logro una estabilidad económica que empezó a convertir a nuestro país en un líder de la región. En los 70 y principios de los 80 la economía se sostuvo bajo la idea que le petróleo, principal combustible para la transformación que permitiera escalar en la clasificación mundial de economía importante.

Fue en la década de los 90, después de la enorme crisis que vivimos a mediados de los 80 cuando México se coloca en su realidad y esta era ser clasificado como una economía emergente, Es decir, que tenía potencial para crecer, pero era necesario realizar varios cambios estructurales.

Se empezó a realizar estos cambios estructurales y se firmó un Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá que permitió a nuestro país incrustarse al selecto grupo de los países con crecimiento.

Sin embargo, este crecimiento se estancó y a lo largo de la primera década de este siglo nos estancamos con crecimientos de 2 por ciento. Esto por supuesto que el ingreso per cápita de los pobladores también se estanca.

Así se presenta en la más reciente actualización que hace el Banco Mundial respecto al ingreso per cápita en México donde se marca que este se ha estancado y este ha sido desde hace 36 años.

Si nos comparamos a naciones que en la última cuarta parte del siglo pasado estaban por debajo del nivel de ingreso per cápita de México observamos que estos ya nos han rebasado y se han transformado en naciones altamente industrializados aprovechando el desarrollo de la tecnología.

En 36 años por lo menos 39 países lograron cruzar el umbral para consolidarse como economías de ingresos altos. Esto es la bofetada que recibe el gobierno actual que aun cuando se ha señalado que más de 13.4 millones de personas han salido de la pobreza en México.

Esto solo demuestra que este régimen se siente cómodo porque el ingreso promedio es medio apoyado con la distribución de recursos que hacen pensar a la gente que si ya dejo la pobreza.

Es innegable que en os últimos 8 años el salario mínimo en México se ha elevado, pero no puede ser sostenido por esta distribución de recursos porque al final esto no es algo que genere riqueza para el desarrollo industrial y tecnológico del país.

La dispersión de recursos, también se han convertido en la herramienta más importante para mantener la rentabilidad electoral, a cambio de descuidar la inversión en infraestructura productiva y social, lo que condena al país a una productividad laboral permanentemente baja.

Para cruzar la frontera del ingreso alto se requiere, entre otras cosas, que la inversión fija bruta se ubique de manera sostenida alrededor de 25 por ciento del Producto Interno Bruto. Sin embargo, la ausencia de un Estado de derecho sólido, la apropiación gubernamental del Poder Judicial y la erosión de los contrapesos institucionales se han convertido en poderosos repelentes para alcanzar esos niveles de inversión.

México sigue careciendo de esa estrategia que eleve de manera sostenida su PIB per cápita. La dispersión dinero puede ayudar ocasionalmente a mejorar la estadística de mejoría en el ingreso. Pero también mantiene la mediocridad que dibuja el régimen con su permanente obsesión por el pasado de un estado benefactor y un ciudadano que se siente tranquilo por recibir recursos del gobierno.