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Morena y su estrategia con el PT

Por Víctor Barrera

La estrategia que ha marcado el PT frente a Morena responde más a los intereses particulares de algunas personas que a buscar modificar un régimen político que en los últimos años mostró que llegaron al poder para mantenerse durante décadas importando poco si México presenta crecimientos económicos o que si la inseguridad en el país sigue en niveles elevados.

Este enfrentamiento nos muestra que el PT al sentirse desplazado en las decisiones para nombrar a los coordinadores en defensa de la Transformación, busca de cualquier forma jalar algo, pero no tiene claro que es exactamente lo que quiere ganar.

Sin embargo, en los últimos días se han mostrados reacios a encontrar una solución y acusan a Morena de soberbia.

Lo que posiblemente no entiende el PT es que de tanto estirar la liga para alcanzar un beneficio, más personal que general, podrían quedar totalmente fuera en la repartición del pastel que significa las coordinaciones y los otros puestos de elección popular en juego en los comicios del 2027.

Esto último podría ser un duro golpe al partido creado en los años ochenta del siglo anterior, como una forma de mostrar la pluralidad del país. Pero ante el hambre de obtener más poder y retenerlo, la visión se ha convertido en un partido que busca colocarse cerca de los ganadores para obtener posiciones, y esto mismo nubla la visión de algunos militantes del PT.

Esto es lo que evita que el PT reconozca que sigue siendo un partido pequeño, que no tiene la suficiente estructura política en todo el país ganar gobernaturas y que está más cercano a perder el registro si sale de la alianza.

No ha entendido que si quiere seguir obteniendo beneficios es mantenerse en esa alianza, porque de salirse ni la oposición los aceptará ante la postura que ha tenido en los últimos años, donde también la soberbia fue una de sus características.

Por otra parte, el Partido Verde ha entendido que para ganar más es necesario ir paso a paso y solo cuando se tiene la certeza de ganar manifestar presión, como es el caso del San Luis Potosí, donde a través de Ricardo Gallardo, exiliado del PRD, lograron el triunfo hace seis años, pero es Gallardo quien tiene el poder y por ello se ha empecinado a que su esposa, actual senadora por Morena sea quien lo sustituya en el cargo.

Esto demuestra que el Parido Verde ha entendido que es mejor ir acumulando pequeñas victorias para luego lograr el triunfo final, que tratar de arrebatar cuando no se tiene la fuerza y estructura política que lo mantenga con vida en el plano político mexicano.

De parte de Morena la estrategia es sencilla estira la liga hasta lo más posible, agotando el tiempo, para con ese factor obtener el apoyo del PT. No es soberbia de Morena es estrategia, la soberbia es del otro lado que se sienten gigantes cuando apenas logran un pequeño crecimiento.