Las acciones en Asia retrocedieron en su mayoría y los precios del petróleo se dispararon el lunes después de que el presidente estadounidense Donald Trump le advirtiera a Irán que “el tiempo se acaba”, en un momento en que se han estancado las negociaciones entre Washington y Teherán para poner fin a la guerra.
Los futuros de Estados Unidos cayeron y los mercados de Japón y Corea del Sur retrocedieron aún más de sus récords. En las primeras operaciones europeas, el FTSE 100 del Reino Unido subió levemente 0,1%, hasta 10.205,31. El CAC 40 de Francia perdió 0,9%, a 7.883,42, y el DAX de Alemania bajó 0,1%, ubicándose en 23.925,82.
Los mercados de Japón y Corea del Sur retrocedieron aún más de sus récords. El Nikkei 225 de Tokio bajó 1% hasta 60.815 ,95, en un descenso encabezado por acciones vinculadas a la tecnología, después de que la semana pasada alcanzara máximos intradía históricos por encima de 63.000.
El rendimiento del bono del gobierno japonés a 10 años se disparó hasta 2,8%, su nivel más alto desde finales de la década de 1990, parte de un giro hacia rendimientos más elevados a medida que el Banco de Japón incrementa gradualmente las tasas de interés y los mayores costos de la energía elevan las expectativas de que la inflación aumente. Esto supone un alza con respecto a los aproximadamente 2,55% que tenía hace apenas una semana.
El Kospi de Seúl subió 0,3% hasta 7.516,04, luego de cotizarse a la baja más temprano en la jornada. El viernes superó la marca de 8.000 por primera vez, respaldado por compras de acciones tecnológicas impulsadas por el auge de la inteligencia artificial, pero luego retrocedió, en parte por la toma de ganancias de los inversionistas.
El Hang Seng de Hong Kong perdió 1,1 %, hasta 25.675,18. Por su parte, el índice compuesto de Shanghái bajó levemente 0,1%, a 4.131 ,53, después de que China reportara datos económicos de abril más débiles de lo esperado.
El S&P/ASX 200 de Australia descendió 1,5%, a 8.505,30. El Taiex de Taiwán cayó 0 ,7%, mientras que el Sensex de India bajó menos de 0,1%.
Los precios del petróleo subieron después de que Trump le advirtiera a Irán en una publicación en redes sociales que “el tiempo se acaba, y más les vale ponerse en marcha, rápido, o no quedará nada de ellos”, tras una llamada con el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu.
Trump le ha impuesto plazos a Irán y luego se ha echado atrás, por lo que los inversionistas se han mantenido cautelosos respecto a la situación en el estrecho de Ormuz y cómo está afectando los flujos energéticos globales, incluidos el petróleo y el gas. El estrecho sigue mayormente cerrado, y Estados Unidos también ha impuesto su propio bloqueo marítimo a los puertos iraníes desde el mes pasado.
Un ataque con dron el fin de semana contra una planta de energía nuclear de los Emiratos Árabes Unidos aumentó las preocupaciones de que el conflicto se agudice.
El crudo Brent, de referencia internacional, ganó 0,7 % hasta 110 ,05 dólares por barril. A finales de febrero se cotizaba en unos 70 dólares por barril, antes de que comenzara la guerra contra Irán. El crudo estadounidense de referencia se negociaba 1% más alto, a 106,49 dólares por barril.
“Los riesgos de que vuelvan a agudizarse las cosas están aumentando”, escribieron en una nota de investigación Warren Patterson y Ewa Manthey, estrategas de materias primas de ING. Aunque también se ha observado un repunte de la actividad naviera durante la última semana en torno al estrecho, señalaron, “esto puede cambiar rápidamente”.
Ambos también indicaron que el mercado petrolero estaba reaccionando a la falta de resultados tangibles sobre la guerra con Irán tras la reunión de la semana pasada entre Trump y el presidente chino Xi Jinping en Beijing, aun cuando la Casa Blanca afirmó que tanto Estados Unidos como China habían acordado que el estrecho de Ormuz debe permanecer abierto.
Funcionarios de Estados Unidos esperaban que el gobierno chino pudiera usar su influencia, dadas sus relaciones económicas con Irán, para ayudar a negociar un acuerdo de paz y reabrir el estrecho. Trump comentó la semana pasada en una entrevista que Xi le dijo que China “quisiera ser de ayuda” para negociar el fin de la guerra. Hasta ahora no ha estado claro cómo podría hacerlo Beijing.


















