Advertisement

México estancado y sin establecer estrategias para enfrentar problemas

Por Víctor Barrera

México no puede seguir solo sobreviviendo entre lo que sucede en el mundo y lo que se deja de hacer en su interior. La clase política mexicana, por años ha mantenido como rehén a la sociedad mexicana y ha privilegiados más sus intereses que el interés común, que es el crecimiento económico de nuestro país para desarrollar cada uno de sus sectores productivos.

Lamentablemente suceden hechos que, ante la incapacidad de estar preparado, nuestro país sufre consecuencias más amplias que otras naciones. Nuestra economía se mantiene estancada y estamos a la espera de las decisiones de Estados Unidos no solo en el ámbito económico sino también su decisión ante la guerra que esta nación volvió a revivir con Irán.

El gobierno mexicano y los actores políticos por el momento están más enfrascados en declaraciones sobre la reforma electoral y no han logrado establecer una estrategia para que los sectores productivos se fortalezcan y salgan del estancamiento.

El conflicto interno en la alianza entre Morena, PVEM y PT es más importante que el fortalecer al sistema de salud, o el financiero para tratar de evitar que exista aún más desabasto de medicamentos o para ofrecer créditos con tasas accesibles para el desarrollo de la industria y comercio de todos los tamaños.

De no haber el financiamiento para resolver los problemas persistentes en México, por más que se señale que se recauda más que otros años, la cantidad de recursos seguirá siendo insuficiente para cubrir todos los problemas.

Esto ha dejado aun país estancado en su crecimiento, no pasmos del 2 por ciento, con un abultado déficit fiscal y una deuda que supera la mitad de su Producto Interno Bruto con altos niveles de inflación que de no haber soluciones para ir disminuyendo esas presiones estamos condenados a seguir en esa línea.

Porque hasta ahora, los regímenes de la 4T solo han demostrado que sus gobiernos prefieren crear programas sociales y subsidios para disfrazar la realidad que nos está acercando a una crisis económica.

Porque hasta ahora esos programas sociales han fallado en establecer una movilidad social, porque el número de personas que se encuentran en situación de pobreza se incrementa y la productividad mexicana estancada.

No hay creación de empleos formales y la informalidad crece, se ajustan los programas de recaudación, que lastiman a quienes cumplen con sus obligaciones fiscales y se premia a los que no.

Se establecen programas y modificaciones legales que inevitablemente son factores que provocan mayor presión inflacionaria que disminuirla. Así lo demuestra que los especialistas económicos consultados por el Banco de México colocan el nivel inflación en 4 por ciento alejándose cada vez más del 3 por ciento establecido por el gobierno federal.

En lo externo las decisiones comerciales y bélicas de Estados Unidos generan enorme volatilidad finaciera donde los capitales prefieren comprar papeles de gobierno que invertir en crear empresas y empleos. Derivado a que las tasas de interés de esos papeles es atractiva y sin tanto riesgo o involucrarse en controversias comerciales con el gobierno.

El gobierno podrá seguir subsidiando algunos productos y crear programas sociales, pero en el corto plazo será negativo para las finanzas públicas, lo que aumentará el déficit fiscal y se tendrá que recurrir a más endeudamiento, que pagaremos todos.

Necesitamos que la clase política y el gobierno enfoquen las prioridades ante un panorama incierto en el mundo y uno difícil en lo interior del país.