México, Kenia, Italia y otras naciones de todo el mundo están experimentando entre uno y dos meses más de estrés térmico que hace varias décadas, según una nueva investigación publicada el lunes, y en algunas zonas el aumento es incluso mayor. Regiones que antes no se veían afectadas por el estrés térmico ahora también lo están sintiendo.
Las temperaturas extremas de “sensación térmica”, los días de estrés térmico y las noches tropicales se han vuelto de forma drástica más frecuentes, prolongados y severos en las últimas seis décadas a medida que se intensifica el calentamiento del planeta —resultado de la quema de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas—, de acuerdo con un nuevo estudio publicado el lunes en la revista Nature Climate Change.
Los investigadores fueron más allá de la temperatura, que se estudia con frecuencia, y utilizaron temperaturas de sensación térmica para comprender mejor el impacto en las personas. Evaluaron el estrés térmico en seres humanos individuales, influido por la temperatura, la humedad, la velocidad del viento y otros factores. Usaron lo que se conoce como el Índice Climático Térmico Universal para analizar esos elementos y modelar la respuesta del cuerpo humano al entorno.
La combinación de calor y humedad puede ser peligrosa para los seres humanos, porque la humedad afecta la forma en que el sudor se evapora, y ese es un mecanismo de enfriamiento. Las olas de calor húmedas pueden ser más mortales que las olas de calor seco, ya que las personas no se enfrían con la misma facilidad.
Estudios anteriores han analizado hasta qué punto el cambio climático impulsado por la actividad humana ha disparado las temperaturas, especialmente en años recientes.
Un estudio indica que las personas en todo el mundo sufrieron un promedio de 41 días adicionales de calor peligroso en 2024. Algunas investigaciones señalan que el mundo se enfila a sumar casi dos meses de días extremadamente calurosos cada año para finales de siglo.
En este caso, los investigadores examinaron el estrés térmico en tres niveles: fuerte (temperaturas del índice mayores o iguales a 32 grados Celsius, o 89,6 grados Fahrenheit); muy fuerte (temperaturas del índice mayores o iguales a 38 grados Celsius, o 100,4 grados Fahrenheit); y extremo (temperaturas del índice mayores o iguales a 46 grados Celsius, o 114,8 grados Fahrenheit).
Entre los lugares que podrían registrar alrededor de 50 días más al año de al menos estrés térmico fuerte en comparación con la década de 1970 figuran partes del África austral, como en Namibia y Angola; África oriental, incluidas zonas de Tanzania, Kenia y Uganda; y partes de México y Centroamérica.
En el sur de España, Italia, Grecia y Turquía, algunas áreas verán hasta 40 días adicionales con estrés térmico fuerte en comparación con la década de 1970. Gran parte del sur de Europa está registrando casi un mes completo adicional de días de estrés térmico fuerte respecto de hace décadas.
En Estados Unidos, gran parte del país registra 15 o más días de al menos estrés térmico fuerte, y las zonas del sur, incluidas Texas y Florida, están viendo cerca de 25 o más días con estrés térmico muy fuerte.
Esas temporadas de estrés térmico también están durando más.
La autora principal del estudio, Rebecca Emerton, también científica sénior del Centro Europeo de Pronósticos Meteorológicos a Medio Plazo en el Reino Unido, manifestó que fue llamativo “ver que el estrés térmico no sólo se intensifica en esos lugares que ya consideramos calurosos o acostumbrados a experimentar olas de calor… sino también ver lo que llamamos una huella en expansión del estrés térmico, que se extiende a regiones donde históricamente ha sido raro o inexistente”.
Según el estudio, las temperaturas de sensación térmica en las 10 noches más cálidas de cada año también han aumentado más rápido —0,32 grados Celsius (0,58 grados Fahrenheit) por década— que en los 10 días más cálidos, 0,27 grados Celsius (0,49 grados Fahrenheit) por década.
Para las noches tropicales, los investigadores consideraron una temperatura mínima de 20 grados Celsius (68 grados Fahrenheit). Esto significa que las personas podrían no estar recuperándose adecuadamente del calor diurno durante las horas nocturnas.
Y ahora, mil millones de personas más enfrentan al menos un día de estrés térmico extremo cada año que en la década de 1970.
El mundo sabe desde hace tiempo que añadir gases que atrapan el calor a la atmósfera al quemar combustibles fósiles y talar bosques calentará el planeta, señaló Jennifer Francis, científica del clima del Woodwell Climate Research Center en Cape Cod, quien no participó en la investigación.
“Este estudio aporta detalles contundentes sobre los peligros crecientes para miles de millones de seres humanos”, afirmó Francis. “Este análisis muestra que no sólo está aumentando la temperatura, sino también la humedad, lo que hace que las altas temperaturas sean más mortales porque el sistema de aire acondicionado de nuestro cuerpo —la sudoración— tiene dificultades para seguir el ritmo”.
Emerton indica que el trabajo subraya la necesidad urgente de mitigar el calentamiento futuro y garantizar que existan estrategias de adaptación, planes de acción sanitaria ante el calor, sistemas de alerta temprana y evaluaciones del riesgo climático.















