“No nos vamos a desplazar, si es lo que quiere el gobierno”, advirtió el comisariado ejidal de Guajes de Ayala, Javier Hernández Peñaloza, luego del ataque que sufrieron sus comunidades durante más de 14 horas por integrantes de la organización criminal La Nueva Familia Michoacana.
El representante del núcleo agrario relató a Proceso lo que vivieron las familias de las comunidades El Pescado, Hacienda de Dolores, La Hierbabuena, Los Órganos y las Truchas, así como la falta de servicios y aislamiento que padece la población desde hace más de un año.
A las 5:30 de la mañana del miércoles, las detonaciones de bombas lanzadas desde drones despertaron a las decenas de familias de esas comunidades. Aún no amanecía.
En la comunidad de El Pescado, mujeres, ancianos y niños huyeron de sus viviendas y se fueron a refugiar al Centro de Salud, que desde el año pasado está en el abandono.
En la Hacienda de Dolores, todos los habitantes se escondieron en la iglesia.
Los hombres estuvieron en la línea de fuego para evitar la incursión de hombres armados, a quienes identifican como integrantes de La Nueva Familia Michoacana.
Los ataques cesaron hasta las 20:00 horas. De nuevo, otros drones con explosivos fueron lanzados a las 08:00 de la mañana de ayer jueves. Casi a la misma hora llegaron siete patrullas con efectivos de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa).
“Toda la localidad fue bombardeada, pero no lograron acertar las viviendas. De tres a cuatro bombas fueron lanzadas”, dijo el líder comunal.
En el recuento de los daños sólo dos viviendas fueron dañadas. Se contabilizaron entre 100 y 150 bombas.
Este viernes, personal de la Defensa encontró campamentos, con latas de alimentos y municiones de presuntos criminales en los alrededores de Hacienda de Dolores.
“La pasamos mal, todos los niños estuvieron todo el día sin comer. Nosotros llevamos cerca de una semana comiendo mal completamente”.
Pero las comunidades del núcleo agrario llevan más de un año aisladas, con caminos destrozados. Y desde octubre pasado sin servicios médicos, sin medicinas, sin clases y sin abastecimientos.
El acceso a la cabecera de Coyuca de Catalán fue cerrado por los criminales desde mayo del 2025.
Su única salida es hacia la Costa Grande para comprar provisiones. El municipio más cercano es el de Tecpan de Galeana, a cinco horas de distancia, pero desde hace un mes no han podido trasladarse ante la amenaza de los ataques armados que finalmente se concretaron.
Su alimentación es racionada con el maíz, frijol, chile y queso que guardaron para su autoconsumo.
El comisariado ejidal Javier Hernández, llamó a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum a restablecer el orden en esa zona porque, aseguró, la inseguridad está a todo lo que da.
“Ya va para el mes que denunciamos que estos compas se estaban acercando, no hicieron caso, no destrabaron el asunto y se dio lo inevitable. Pudo haber pérdidas humanas de mujeres y niños. No hay servicios, no hay clases, desde el 15 de octubre, la clínica de salud está en el abandono total”.
Para el gobierno estatal de la morenista Evelyn Salgado, aseguró Hernández Peñaloza, es más fácil acusarlo de ser generador de violencia que “desobedecer los acuerdos” que tiene con La Nueva Familia Michoacana.
“No quiere atender la problemática y prácticamente desobedecer los acuerdos que tiene con estos compas. En lugar que diga que son ellos los responsables, que son un cartel terrorista, dice que somos generadores de violencia.
“Es más fácil no hacerlo, decir que yo soy un generador de violencia cuando estoy en mi pueblo, en mi ejido, ¿cómo voy a generar violencia en mi propia casa?”.
El dirigente dijo que los 500 habitantes del ejido han acordado no desplazarse.
“Y si por agarrar un arma para defendernos el gobierno de Guerrero nos convierte en criminales, no pasa nada. No nos vamos a desplazar si es lo que él quiere”, sentenció.














