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Semana Santa 2026 expuso pesca ilegal, sustitución de pescados y crisis marina en México

La temporada de Semana Santa, marcada por el aumento en el consumo de pescados y mariscos, también evidencia fallas estructurales en la política pesquera y ambiental del país, advirtió Esteban García-Peña, coordinador de Investigaciones y Política Pública de Oceana. El especialista explicó que no existe una “relajación” de la ley durante estas fechas, sino una incapacidad del Estado para hacerla cumplir, derivada de una reducción de más del 50% en la capacidad financiera institucional en las últimas dos décadas, lo que limita la vigilancia ambiental y el combate a prácticas ilegales. Uno de los principales problemas es la sustitución de especies, una práctica extendida en el mercado mexicano. De acuerdo con Oceana, alrededor del 38% de los productos pesqueros vendidos no corresponden a la especie que se anuncia, siendo reemplazados por opciones de menor valor, importadas o de acuacultura, sin que el consumidor lo sepa.

Esta distorsión, explicó García-Peña, responde a la falta de políticas públicas que garanticen transparencia en la cadena de suministro, así como a la ausencia de mecanismos efectivos de trazabilidad. En ese sentido, señaló que México continúa sin una norma oficial de trazabilidad, pese a que su desarrollo inició hace casi seis años. No obstante, indicó que en el último año Comisión Nacional de Acuacultura y Pesca ha avanzado en la construcción de un sistema nacional en coordinación con la Agencia de Transformación Digital, el cual podría implementarse antes de finalizar el año.

El investigador también alertó sobre el contexto ambiental que agrava la crisis del sector. Señaló que la contaminación marina se encuentra fuera de control, impulsada principalmente por desechos urbanos y plásticos de un solo uso, de los cuales México es uno de los principales generadores.

A esto se suman impactos por hidrocarburos, destrucción de hábitats y presión turística. La eliminación de manglares —frecuente en zonas costeras— reduce las áreas de reproducción de especies, mientras que el deterioro de arrecifes coralinos y pastos marinos debilita los ecosistemas. En paralelo, la crisis climática intensifica los riesgos. García-Peña explicó que variaciones de apenas un grado en la temperatura del mar durante pocas semanas

A este escenario se suma la sobrepesca, impulsada principalmente por la pesca ilegal. Según estimaciones retomadas por Oceana, cerca del 40% de la pesca en México es ilegal, no reportada o no regulada, lo que incrementa la presión sobre las especies y reduce su capacidad de recuperación.