El paro escalonado de trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo Metro retomado este lunes 13 de abril ha impactado la movilidad de millones de usuarios, con retrasos, saturación y menor número de trenes en circulación en distintas líneas de la red.
La protesta, encabezada por el Sindicato Nacional de Trabajadores del Sistema de Transporte Colectivo, consiste en la negativa del personal a laborar horas extra, una medida que, aunque no detiene por completo el servicio, sí reduce significativamente la operación habitual.
Desde primeras horas del día, usuarios reportaron tiempos de espera de hasta 40 minutos, especialmente en la Línea 3, así como trenes con alta saturación y recorridos que duplican su duración. En estaciones con mayor demanda, la afluencia se ha intensificado, obligando al organismo a enviar trenes vacíos para intentar regular el servicio.
De acuerdo con datos del propio sindicato, la disminución en la plantilla operativa ha provocado que varias líneas operen con menos convoyes de los programados. Esta situación se traduce en una menor frecuencia de paso y, en consecuencia, en mayores tiempos de traslado para los pasajeros.
El trasfondo del paro, señalan los trabajadores, es el deterioro acumulado del sistema. En un comunicado difundido en redes sociales, el sindicato advirtió que la falta de inversión, mantenimiento y planeación ha derivado en fallas constantes que comprometen tanto la seguridad como la eficiencia del servicio.
Según sus cifras, el 70% de los trenes no ha recibido mantenimiento mayor y muchos han superado los 2 millones de kilómetros recorridos, pese a que el límite recomendado es menor. El 30% restante tiene mantenimiento incompleto. A ello se suma que 84% de las unidades permanecen fuera de servicio por falta de refacciones, solo 68 trenes operan en condiciones óptimas.
Mientras que instalaciones con décadas de antigüedad operan en condiciones que consideran obsoletas. Para el gremio, este escenario no solo explica las fallas recurrentes, sino que también representa un riesgo latente para usuarios y trabajadores.
Ante esta situación, los trabajadores exigen una intervención integral que incluya mantenimiento permanente a trenes, vías e instalaciones, así como un aumento en el presupuesto destinado al Metro y mayor transparencia en el uso de los recursos.
E líder sindical Fernando Espino Arévalo advirtió que, en caso de no alcanzarse acuerdos con las autoridades, el movimiento podría escalar con un nuevo paro escalonado previsto para el próximo miércoles 15 de abril.
De acuerdo con el dirigente, la medida incluiría nuevamente la suspensión de horas extra e incluso podría ampliarse con “brazos caídos” en áreas técnicas, lo que incrementa las afectaciones en la operación del sistema y en el traslado de dos millones de usuarios en la capital.
Por su parte, el Sistema de Transporte Colectivo informó que este lunes se retomarán las mesas de diálogo con la representación sindical, con el objetivo de atender las demandas relacionadas con seguridad, mantenimiento y condiciones laborales.
Las autoridades buscan evitar una escalada del conflicto que comprometa aún más la operación del Metro, considerado el principal medio de transporte en la Ciudad de México.
Mientras tanto, los usuarios enfrentan una jornada de traslados más largos e inciertos, en un sistema que vuelve a evidenciar las tensiones entre operación, mantenimiento y demanda creciente.














