“¡Ya no puedo más! ¡Ya estoy desesperada! (…) ¿Qué vamos a hacer? ¿Cuánto tiempo vamos a durar? ¡No es justo, ya no es justo! Tengo que tomarme una medicina y no puedo porque no he comido nada. ¡Mira ya qué hora es!”, fueron los gritos de desesperación de una adulta mayor, pasajera de un convoy del Tren Maya que quedó varado por más de cinco horas en la ruta Mérida-Cancún.
A través de videos difundidos en redes sociales, los propios usuarios del megaproyecto exhibieron los momentos de crisis que se vivieron a bordo. Paralelamente, en la terminal de Cancún, familiares que esperaban el arribo de los pasajeros reclamaron fuertemente al personal de la empresa por la total falta de protocolos de emergencia y atención.
De acuerdo con testimonios de los afectados, el convoy que sufrió el percance transitaba por el Tramo 4, que conecta a Yucatán con Quintana Roo; sin embargo, varios de los pasajeros habían abordado el tren desde la estación inicial en Palenque, Chiapas.
Aunque el personal de a bordo atribuyó el retraso a una falla mecánica, la opacidad marcó la jornada. El viaje, que debió iniciar a las 15:00 horas para concluir a las 20:00 horas, se prolongó de forma extraordinaria, alcanzando su destino final hasta las 3:00 de la madrugada del día siguiente.
Hasta el momento, las cuentas oficiales del Tren Maya han mantenido hermetismo y no han fijado una postura ni explicado los motivos del incidente.
Inaugurado el 15 de diciembre de 2023 por el expresidente Andrés Manuel López Obrador en su tramo Campeche-Cancún, el Tren Maya arrastra un historial de irregularidades que van desde fallas logísticas hasta accidentes laborales mortales.
El 18 de julio de 2023, seis obreros salieron proyectados de la góndola de una camioneta que los transportaba a su zona de trabajo, cobrando la vida de uno de ellos. Previamente, el 20 de junio del mismo año, Mario Sansores, originario de Izamal, sufrió un accidente en las obras que derivó en un diagnóstico de muerte cerebral.
A la par de los incidentes mecánicos y laborales, el sistema ferroviario ya registra dos descarrilamientos mayores en su historial. El primero ocurrió el 25 de marzo de 2024 en la estación de Tixkokob, Yucatán, cuando uno de los vagones se salió de la vía durante un cambio de agujas. Al igual que en el percance actual, la presión de los usuarios en redes sociales obligó a la empresa operadora a reconocer el incidente.
El segundo hecho se registró el 19 de agosto de 2025 a 70 kilómetros de Mérida, en la estación del municipio de Izamal, donde el vagón se salió de los rieles, obligando nuevamente a la administración del Tren Maya a admitir el fallo en la infraestructura.

















