El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no descartó ayer nuevos ataques contra Irán al señalar que es una posibilidad que puede ocurrir, un día después de anunciar que las hostilidades con la república islámica habían terminado; al mismo tiempo, confirmó que recibió una propuesta iraní para poner fin a la guerra, pero señaló que es poco probable que la acepte, luego de presumir que las fuerzas estadunidenses actúan “como piratas” al apoderarse del petróleo iraní.
Mohammad Jafar Asadi, figura destacada del mando central del ejército iraní, advirtió que es probable que se reanude el conflicto entre Irán y Estados Unidos, en medio de la creciente preocupación de que un alto el fuego temporal pueda fracasar pronto.
“Las pruebas demuestran que Estados Unidos no está comprometido con ninguna promesa ni acuerdo”, indicó.
Trump considera la opción de retomar el fuego contra Teherán “si se portan mal (los iraníes), si hacen algo malo, pero ahora mismo, ya veremos. Es una posibilidad que ocurra, sin duda”, declaró ante preguntas de los periodistas.
Manifestó que “pronto revisaré el plan que Irán nos acaba de enviar, pero no puedo imaginar que sea aceptable, ya que aún no han pagado un precio suficientemente alto por lo que le han hecho a la humanidad y al mundo durante los últimos 47 años”, en una publicación en redes sociales.
Previamente, el magnate sostuvo que el bloqueo naval contra los barcos de Irán es “un negocio muy rentable”, porque “somos como piratas. Pero no estamos jugando”, manifestó entre vítores del público, y justificó su comparación al afirmar que Estados Unidos se queda con el petróleo de los buques que interceptan.
El nuevo plan de Teherán para resolver el conflicto con Washington consta de 14 puntos, entre ellos el pago de una compensación a Teherán, informó el canal televisivo Press TV.
“Los detalles claves de la repuesta iraní de 14 puntos a los nueve puntos de Estados Unidos”, según el medio, son que “los estadunidenses propusieron un tregua de dos meses, sin embargo, Irán insiste en que los problemas deben resolverse en 30 días, desplazando el foco de la reanudación del alto el fuego al fin completo de la guerra”, incluido Líbano.
Entre las demandas iraníes se incluye el pago de compensaciones a la república islámica, garantías de que no se repetirá la agresión militar, la retirada de las tropas estadunidenses de la periferia iraní, el cese del bloqueo del estrecho de Ormuz y la creación de un nuevo mecanismo para la navegación en la zona marítima.
Además, Teherán exige el desbloqueo de sus activos en el extranjero y el levantamiento de las sanciones.
El vicecanciller iraní, Kazem Gharibabadi, aseveró que “Irán presentó su plan al mediador pakistaní con el objetivo de poner fin de manera permanente a la guerra impuesta y ahora la pelota está en el campo de Estados Unidos, que debe elegir entre la vía diplomática o la continuación del enfoque confrontativo”, reportó la cadena estatal IRIB.
El canciller iraní, Abbas Araghchi, mantuvo conversaciones con sus homólogos de Rusia, Italia, Francia, Japón y Corea del Sur y expresó “su pesar por el enfoque poco constructivo e irresponsable de algunos países europeos que repiten los falsos estereotipos sobre la cuestión nuclear iraní”. El Kremlin comunicó que Araghchi y Serguei Lavrov mantuvieron “un intercambio detallado de opiniones sobre las perspectivas de un cese completo de las hostilidades y la estabilización de la situación militar y política en Medio Oriente”.
El canciller italiano, Antonio Tajani, expresó en redes sociales su profunda preocupación por el aumento de las tensiones.
Corroboró que para Italia, además de lograr un acuerdo y reabrir el estrecho de Ormuz, “el desarrollo de un programa nuclear iraní con fines militares representa una línea roja, con el riesgo concreto de desencadenar una peligrosa carrera armamentística nuclear”.
Emiratos Arabes Unidos levantó todas las restricciones al tráfico aéreo adoptadas al inicio de los enfrentamientos, debido a los ataques iraníes contra objetivos vinculados a Washington en la región. Un informe de The Wall Street Journal aseguró que Irán prometió a Arabia Saudita y Omán “aplastar” a EAU, en un intento por profundizar las tensiones existentes entre Riad y Mascate frente a Abu Dabi y sembrar la división entre los vecinos del golfo.
La Premio Nobel de la Paz Narges Mohammadi, detenida desde diciembre en Irán, continúa “inestable” luego de ser hospitalizada de urgencia tras un grave deterioro de su estado de salud, en tanto que el comité noruego del premio declaró que la vida de la galardonada “está en manos de las autoridades iraníes”, y pidió su liberación.
Taghi Rahmani, esposo de Mohammadi, quien vive en París, dijo que el ministerio de Inteligencia iraní se oponía al traslado para una angiografía, que consiste en obtener imágenes de los vasos sanguíneos. “Tiene la resiliencia mental para el encarcelamiento, pero su cuerpo no tiene la preparación. Al ministerio de Inteligencia ni siquiera le importaría si (ella) muriera”, afirmó Rahmani a Sky News.
Mohammadi lleva más de 25 años siendo detenida y juzgada repetidamente por su activismo contra la pena de muerte y el uso obligatorio del velo en Irán, y su último arresto ocurrió en diciembre de 2025. Su familia expuso que su salud empeora gradualmente, en parte por una golpiza que recibió durante su detención.


















