A medianoche de este viernes 23, el Instituto Nacional Electoral (INE) difundió un comunicado en el que recalcó la disposición de su presidenta, Guadalupe Taddei Zavala, a que la Auditoría Superior de la Federación (ASF) indague las contrataciones realizadas bajo su administración, y refrendó que la presidencia del organismo “se ha conducido siempre con probidad”.
Con este boletín, el INE cerró una semana desastrosa para la imagen de Guadalupe Taddei, marcada por una serie de revelaciones periodísticas sobre su cercanía con los hermanos José Alfredo y Raymundo Francisco Hernández Casillas, dueños de un grupo de empresas, incluyendo Cajas Graf y Corporativo Zeg, que se benefició con contratos multimillonarios del INE.
Un par de horas antes que el área de comunicación social del INE enviara a la prensa su comunicado, el portal Latinus publicó un nuevo video demoledor para Taddei, en el que se aprecia al hijo de la presidenta del INE, Jorge Francisco Piñeda Taddei, sirviendo copas de champaña en un hotel de 5 estrellas en París con José Alfredo Hernández Casillas, quien le dice: “¡París a tus pies, chamaquito!”.
En los días previos salieron videos que mostraban cómo el proveedor había organizado fiestas con Taddei e integrantes de su grupo de colaboradores cercanos, incluyendo una para celebrar el otorgamiento de un contrato multimillonario para fabricar la credencial de elector, y otra para el cumpleaños de la consejera presidenta del INE.
El video de Latinus volvió a exhibir a la familia cercana de Taddei, que tiene vínculos estrechos con Morena y el gobierno de la llamada Cuarta Transformación, especialmente en la administración de Alfonso Durazo Montaño, quien es gobernador de Sonora y a la par presidente del Consejo Nacional de Morena. Una decena de familiares de Taddei –incluyendo sus tres hijos– ocupan cargos públicos en Sonora, y su sobrino Pablo Daniel Taddei Arriola fue nombrado por el expresidente Andrés Manuel López Obrador director de la empresa paraestatal Litio para México.
Además de revelarse la cercanía, difícil de justificar, entre Taddei y uno de los principales proveedores del INE, el diario Reforma había documentado, el lunes 19, que Jonathan Navarrete Torres, quien aparecía en la nómina del INE como chofer de Taddei, era representante legal de una de las empresas de Hernández Casillas, como lo fue también Octavio García González, al que Taddei tuvo hasta abril pasado como director de Administración del INE.
El rotativo también señaló que estas empresas habían sido beneficiadas por contratos otorgados por los institutos locales de Sonora, Oaxaca y Chihuahua en épocas en que eran presididos, respectivamente, por Guadalupe Taddei, Iliana Aracelí Hernández Gómez –la actual directora general de Capacitación Electoral y Educación Cívica en el INE– y Claudia Arlett Espino, quien hasta el mes pasado fungía como secretaria ejecutiva del INE.
Aunque Taddei y dos de los consejeros del INE más cercanos a ella –Jorge Montaño y Frida Gómez– sostuvieron que las notas periodísticas formaban parte de una campaña para dañar al INE en el arranque del proceso electoral que culminará en junio de 2027, la sonorense no ha ofrecido ninguna explicación sobre su relación con Hernández Casillas y sus empresas.
El pasado miércoles, después de un silencio de más de 48 horas desde la publicación de la primera nota en Reforma, Taddei leyó un mensaje ante la prensa para deslindarse de cualquier irregularidad en el otorgamiento de contratos, y echó la responsabilidad de las eventuales anomalías a sus excolaboradores Navarrete y García.
Tras la publicación de los primeros videos de las fiestas y reuniones organizadas por Hernández Casillas, Taddei fue cuestionada por los representantes del PRI y del partido Somos en la sesión del Consejo General del INE del jueves. Somos incluso le pidió separarse temporalmente del cargo, hasta que terminen las investigaciones. A las críticas de la oposición se sumaron las exigencias del oficialismo para esclarecer los señalamientos, aunque Morena y sus aliados del PVEM y del PT defendieron formalmente a Taddei durante el Consejo General.
Acorralada, Taddei se dijo abierta a una revisión exhaustiva de su gestión por la ASF y el Órgano Interno de Control (OIC), aunque aseguró durante la sesión que “no vamos a claudicar ante presiones, descalificaciones ni ataque”. Ocho de los once consejeros presentes en la sesión guardaron silencio; no abundaron en los señalamientos contra Taddei, pero tampoco expresaron su respaldo a una presidenta del INE inmersa en la peor crisis de su gestión.
Ayer, la ASF anunció la apertura de una investigación de “oficio” “con absoluta independencia, objetividad y rigor técnico” sobre los indicios de “irregularidades en diversas contrataciones, posibles conflictos de interés, colusiones y triangulación de recursos”, y agregó que sus revisiones abarcaran al propio INE, a Organismos Públicos Locales Electorales (OPLEs), pero también a las empresas proveedoras y a funcionarios.
Ese mismo día, el diputado Ricardo Monreal Ávila, el coordinador de la bancada de Morena en la Cámara de Diputados, sugirió incluso que se podría revisar las “facultades desorbitadas” que Morena ofreció a Guadalupe Taddei en la reforma judicial, que le permiten nombrar a los funcionarios clave del INE sin pedir el visto bueno de los demás integrantes del Consejo General.














