Una ofensiva que vacía barrios enteros. Las fuerzas israelíes han impuesto cierres generalizados en Hebrón, en el sur de Cisjordania ocupada, y han obligado a cientos de familias palestinas a abandonar sus viviendas en una operación militar que, según el Ejército, busca localizar y desmantelar infraestructuras armadas y confiscar armas.
Un funcionario palestino citado por la agencia de noticias Reuters cifró en alrededor de mil 200 las personas desplazadas y advirtió de que otras mil 300 corren el riesgo de perder sus hogares. Por su parte, el Ayuntamiento de Hebrón estimó inicialmente que 492 familias habían sido desplazadas por la fuerza desde el comienzo de la operación, durante la noche del viernes.
La ofensiva se concentra en los barrios de Al-Jaladah y Ein Deir Baha, próximos al puesto de control militar donde se produjo el ataque contra los soldados israelíes. La agencia palestina WAFA también informó sobre evacuaciones en Al Yalda y Deir Baha, así como de demoliciones en la zona de Farsh Al Hawa.
Todos los accesos a la ciudad quedaron cerrados al tráfico de vehículos, según los medios citados por AP. En algunos puntos, los palestinos se vieron obligados a continuar a pie hasta los puestos de control, donde esperaban taxis al otro lado de los cierres.
La operación ha alterado la vida cotidiana de una ciudad que constituye el principal centro comercial del sur de Cisjordania y que suele recibir los fines de semana a miles de personas procedentes de otras localidades.
El Ejército israelí anunció el inicio de la operación después de que dos hombres armados palestinos abrieran fuego el viernes 23 de octubre contra un puesto de control militar situado cerca de Hebrón. Dos soldados israelíes murieron en el ataque, mientras que los dos presuntos autores fueron abatidos por las fuerzas israelíes.
El primer ministro Benjamin Netanyahu anunció una intervención de gran escala en Cisjordania. En un videomensaje, afirmó que el Ejército preparaba una operación de una magnitud que comparó con las acciones militares emprendidas durante la Guerra de los Seis Días de 1967, cuando Israel ocupó Cisjordania y Jerusalén Este.
Según el Ejército, las fuerzas desplegadas en Hebrón realizan registros casa por casa, interrogan a sospechosos y buscan armamento e infraestructuras que acusan de terroristas sin pruebas. Las autoridades israelíes prevén mantener la operación durante varios días y han establecido tres puntos de salida de la ciudad, donde los residentes son interrogados y pueden quedar retenidos si se les considera sospechosos.
A estas medidas se suman las demoliciones de edificios y otras estructuras que Israel considera “ilegales”. El jefe de la municipalidad de Hebrón, Yousef Zouhair Al-Jabari, denunció la destrucción de tiendas, fábricas, viviendas y carreteras, y calificó la respuesta israelí de desproporcionada e injustificada.
El alcance de las detenciones tampoco está completamente esclarecido. La organización no gubernamental Club de Prisioneros Palestinos aseguró que las fuerzas israelíes arrestaron a cerca de 70 palestinos entre el viernes y este sábado 24 de octubre, mientras que WAFA informó sobre al menos 13 detenidos durante las redadas. Las autoridades israelíes no habían ofrecido un balance propio sobre las detenciones ni sobre el número de desplazados.
La Autoridad Palestina condenó la ofensiva y la calificó de “castigo colectivo”. Los testimonios recogidos por Reuters describen la salida forzosa de residentes que aseguran no tener relación alguna con los atacantes.
“Pedimos a las autoridades que nos apoyen, porque no tenemos nada que ver con esto. Hay niños. Estamos aislados; no hemos hecho nada. Todo esto es arbitrario”, declaró Majdi Nasser, uno de los habitantes obligados a abandonar su casa.
Otros residentes afirmaron haber visto a soldados israelíes marcar viviendas con una “X” negra después de que sus ocupantes fueran expulsados. Por el momento, no está claro qué significa esa señal.
La emergencia también amenaza con agravar las dificultades de acceso a servicios esenciales. Los cierres impuestos por Israel en distintos puntos de Cisjordania restringen la circulación entre ciudades y localidades palestinas, con consecuencias que van más allá de los barrios directamente afectados por la operación.
La ofensiva comenzó a tres días de las elecciones parlamentarias israelíes del próximo martes 27 de octubre, en un momento políticamente delicado para Netanyahu. Según los sondeos citados por Reuters, la coalición derechista del primer ministro podría perder su mayoría, lo que añade presión sobre el Gobierno en la recta final de la campaña.
Al-Jabari, responsable municipal de Hebrón, relacionó directamente la intervención militar con la disputa electoral y acusó al premier israelí y a los ministros más radicales de su Ejecutivo de intentar ganar apoyos entre los colonos israelíes.
“Netanyahu y los ministros radicales de su Gobierno intentan conseguir el mayor número posible de votos de los colonos”, declaró.
Las acusaciones se producen en un contexto en el que el Gobierno de Netanyahu ha promovido una rápida expansión de los asentamientos israelíes en Cisjordania. Estos son considerados ilegales por organismos de Naciones Unidas y por la mayoría de los países, una posición que el Estado de mayoría judía rechaza.
La relación entre la ofensiva y la campaña electoral procede, por ahora, de las declaraciones de responsables palestinos, mientras que el Ejército israelí justifica la intervención por la necesidad de localizar a militantes y armas tras la muerte de los dos soldados.
La situación en Hebrón combina la respuesta militar israelí al ataque del viernes con una emergencia de desplazamiento, restricciones de circulación y daños materiales que afectan a la población palestina. Mientras las fuerzas israelíes mantienen los registros y las demoliciones, las autoridades municipales tratan de organizar la asistencia a las familias que han abandonado sus hogares.
El número de personas desplazadas, la posibilidad de nuevas evacuaciones y la duración de los cierres siguen siendo cuestiones abiertas. El Ejército indicó que la operación podría prolongarse durante varios días, pero no ha facilitado un balance completo de sus consecuencias.
La ofensiva se desarrolla, además, en una Cisjordania donde los cierres de carreteras ya limitan gravemente la libertad de movimiento de la población palestina.
A pocos días de las elecciones israelíes, la intervención en Hebrón sitúa de nuevo la seguridad, la política de asentamientos y la relación con los palestinos en el centro de la disputa política, mientras cientos de familias afrontan la pérdida inmediata de sus viviendas y la incertidumbre sobre su regreso.














