Péter Magyar tomó posesión el sábado como nuevo primer ministro de Hungría, dando inicio a una nueva era política tras 16 años de gobierno de Viktor Orbán.
El partido de centroderecha Tisza de Magyar derrotó a la formación nacionalista-populista Fidesz, de Orbán, en un golpe sorprendente el mes pasado, y obtuvo más votos y escaños en el Parlamento que cualquier otro partido en la historia poscomunista del país.
La victoria, que dio a Tisza una mayoría parlamentaria de dos tercios, le permitirá revertir muchas de las políticas que le dieron a Orbán una reputación, entre muchos de sus críticos, de ser un autoritario de ultraderecha.
En un discurso ante decenas de miles de simpatizantes en una plaza frente al edificio del Parlamento después de prestar juramento, el nuevo primer ministro dijo a la multitud: “Hoy, toda persona amante de la libertad en el mundo quiere ser un poco húngara”.
“Ustedes han enseñado al país y al mundo que son las personas más comunes, de carne y hueso, las que pueden derrotar a la tiranía más despiadada”, expresó Magyar entre estruendosos aplausos.
Como nuevo líder, Magyar ha prometido restaurar las instituciones democráticas y los controles y contrapesos del gobierno que se erosionaron gravemente durante el mandato de Orbán, y endurecer las medidas contra la corrupción.
Se espera que su administración transforme la dinámica política dentro de la Unión Europea, donde el ex primer ministro desestabilizó con frecuencia al bloque al vetar decisiones clave, más recientemente sobre el apoyo a la vecina Ucrania.
Magyar, un abogado de 45 años que fundó Tisza en 2024, ingresó el sábado al enorme edificio neogótico del Parlamento junto a 140 diputados de su partido.
Tisza ahora controla 141 escaños en el Parlamento de 199 asientos. La coalición Fidesz-KDNP de Orbán controlará 52 escaños, frente a los 135 que tenía en la anterior legislatura, mientras que el partido de ultraderecha Mi Hazánk (Nuestra Patria) ocupará seis.
Los 199 diputados asumieron sus cargos alrededor de las 11 de la mañana. Por primera vez desde que se formó el primer Parlamento poscomunista de Hungría en 1990, Orbán no fue uno de ellos.
Magyar llamó antes a los húngaros a asistir a una celebración de “cambio de régimen” que durará todo el día en la plaza Kossuth, en el exterior del Parlamento, para conmemorar su investidura y el fin de la era Orbán. Muchos de los reunidos ondeaban banderas húngaras y de la UE y vestían camisetas de Tisza.
En su discurso, Magyar transmitió un mensaje de unidad y prometió ayudar a sanar las profundas divisiones sociales que, según dijo, el gobierno de Orbán había sembrado.
“Hoy es el cumplimiento del largo camino que hemos recorrido juntos en los últimos años, el cumplimiento de la creencia común de que Hungría es capaz de volver a ponerse de pie, es capaz de creer en sí misma y de volver a ser una patria común para todos los húngaros”, señaló.
La nueva asamblea nacional cuenta con 54 legisladoras, la mayoría de Tisza —más de un cuarto del total de la cámara y la cifra más alta en la historia del país.
Una de ellas, Andrea Szepesi, una economista de Budapest, dijo que “ya era hora” de que más mujeres ocuparan escaños en el Parlamento. Bajo el mandato de Orbán, había menos mujeres en el gobierno que en casi todas las otras 26 naciones de la UE.
“Por fin, las mujeres pueden participar en este nuevo y hermoso sistema democrático y en el florecimiento del país”, dijo Szepesi a The Associated Press .
Magyar ha prometido recomponer los lazos de su país con la UE, que Orbán había llevado al límite, y restaurar el lugar de Hungría entre las democracias occidentales, cuya posición había quedado en entredicho a medida que Orbán se acercaba cada vez más a Rusia.
La bandera de la UE fue izada en la fachada del edificio del Parlamento el sábado por la tarde por primera vez desde que el gobierno de Orbán la retiró en 2014.
Desbloquear unos 17 mil millones de euros (20 mil millones de dólares) en fondos comunitarios para el país —congelados durante el mandato de Orbán por preocupaciones sobre el Estado de derecho y la corrupción— es también una de las principales prioridades del nuevo primer ministro. Ese dinero es muy necesario para ayudar a reactivar la debilitada economía húngara, que se ha estancado los últimos cuatro años.
Otro asistente a la celebración, el diseñador web de 27 años Áron Farsang, dijo que espera que el nuevo gobierno de Tisza restaure las instituciones democráticas de Hungría y que “nos lleve de vuelta hacia la Unión Europea”.
“También me gustaría mucho que pudiéramos deshacernos de la influencia rusa lo antes posible”, comentó. “Pienso en la dependencia energética y en su estilo político general” .
Muchos de los casi 3,. millones de húngaros que votaron por Tisza esperan que Magyar haga rendir cuentas a los funcionarios de Fidesz y a sus aliados empresariales por la presunta mala conducta de la administración saliente.
En su discurso ante la Asamblea Nacional, Magyar pidió a los jefes de instituciones gubernamentales nombrados por Fidesz, incluido el presidente Tamás Sulyok, que dimitan a más tardar el 31 de mayo.
Magyar planea formar una Oficina Nacional de Recuperación y Protección de Activos, una autoridad encargada de investigar y tratar de recuperar fondos públicos mal utilizados durante el mandato de Orbán. También ha prometido suspender los servicios informativos de la radiodifusora pública de Hungría —ampliamente vista como un portavoz del partido de Orbán— hasta que se pueda restaurar la objetividad.
En su discurso ante los legisladores, Magyar se refirió a sus intenciones de hacer rendir cuentas a exfuncionarios por abusos pasados, diciendo que los votantes habían “dado un mandato para abrir un nuevo capítulo en la historia de Hungría”.
“Debemos entender, sin embargo, que no puede haber un nuevo comienzo sin reconciliación . No puede haber reconciliación sin justicia. Y no puede haber justicia sin confrontar el pasado”, expresó.





















