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Trump aterriza en China para reunirse con Xi Jinping

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, llegó este miércoles a China con vistas a una cumbre con su homólogo Xi Jinping, en la que se abordarán asuntos candentes como el comercio internacional, la guerra en Irán y el futuro de Taiwán, constataron periodistas de AFP.

Es la primera visita de un presidente norteamericano a China desde la que el propio Trump realizó en noviembre de 2017.

Trump aterrizó el miércoles en Pekín acompañado de ⁠una comitiva en la que figuraban Jensen Huang, de Nvidia, y Elon Musk, tras comprometerse a instar a Xi Jinping, de China, a “abrirse” a las empresas estadounidenses al inicio de su cumbre de dos días.

Trump emprende la primera visita de un presidente estadounidense a China en casi una década con el afán de ⁠cerrar algunos acuerdos, mantener una frágil tregua comercial con ⁠la segunda economía del mundo y reforzar unos índices de popularidad mermados por su guerra con Irán.

Los directores ejecutivos que acompañan a Trump proceden principalmente de empresas que buscan resolver problemas comerciales con China, como Nvidia, que ha tenido dificultades para obtener el permiso regulatorio para vender allí sus potentes chips de inteligencia artificial H200.

Trump pidió a Huang en el último momento que se uniera al viaje, según una fuente familiarizada con el asunto que habló bajo condición de anonimato, y fue visto subiendo al avión presidencial Air Force One durante una parada para repostar en Alaska, de camino a Pekín.

“Le pediré al presidente Xi, un líder de extraordinaria distinción, que “abra” China para que estas personas brillantes puedan hacer su magia”, dijo en una publicación en Truth Social, refiriéndose a la delegación de directores ejecutivos.

“Esa será mi primera petición”.

Al ser preguntado sobre la publicación de Trump, Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de China, dijo que Pekín está dispuesto a “ampliar la cooperación, gestionar las diferencias e inyectar más estabilidad y certeza en un mundo turbulento”. Mientras Trump se preparaba para la pomposa ocasión, su negociador comercial, Scott Bessent, concluyó tres horas de conversaciones preparatorias con dirigentes chinos en Corea del Sur. La agencia oficial de noticias china Xinhua las describió como “francas, profundas y constructivas”, pero los dirigentes no ofrecieron ningún resumen detallado.

Los dos días de reuniones de Trump incluirán una gran recepción en el Gran Salón del Pueblo, una visita al Templo del Cielo, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, y un banquete de Estado.

Aparte del comercio, las conversaciones abarcarán una serie de temas delicados, desde la guerra de Irán hasta la venta de armas estadounidenses a Taiwán, la isla gobernada democráticamente que reclama China.

Se espera que Trump anime a China a convencer a Teherán de que llegue a un acuerdo con Washington para poner fin al conflicto, aunque ha dicho que no cree que vaya a necesitar su ayuda.

China reiteró este miércoles su firme oposición a la venta de armas estadounidenses a Taiwán, y aún no está claro el estado de un paquete de 14,000 millones de dólares que espera ⁠la aprobación de Trump.

Estados Unidos está obligado por ley a proporcionar a Taiwán los medios para ⁠defenderse, a pesar de la falta de relaciones diplomáticas formales.

Mientras Trump se codeaba con ejecutivos a bordo del Air Force One, Bessent mantuvo su última ronda de negociaciones comerciales con el vice primer ministro chino, ⁠He Lifeng, en una sala de recepción VIP del aeropuerto de Incheon, en Corea del Sur.

Las conversaciones duraron unas tres horas y concluyeron poco antes de las 4 de la tarde local (07:00 GMT), dijo un funcionario estadounidense.

Ambas partes están ansiosas por mantener la tregua alcanzada el pasado octubre, en la que Trump suspendió los aranceles de tres dígitos sobre los productos chinos y Xi desistió de estrangular el suministro mundial de tierras raras, vitales para la fabricación de productos que van desde los automóviles eléctricos hasta las armas. También se espera que debatan sobre foros para apoyar el comercio y la inversión mutuos y el diálogo sobre cuestiones relacionadas con la inteligencia artificial, mientras que Washington busca vender a China aviones Boeing, productos agrícolas y energía para reducir un déficit comercial que lleva mucho tiempo irritando a Trump, según ⁠altos cargos estadounidenses.

Por su parte, Pekín quiere que Estados Unidos suavice las restricciones a las exportaciones de equipos para la fabricación de chips y semiconductores avanzados.