La deuda pública en México está creciendo casi dos veces más rápido que la economía del país. De octubre de 2024 al cierre del primer trimestre de 2026, la obligaciones del país en su medida más amplia crecieron 12.4 por ciento en términos nominales, mientras la economía avanzó 4.6 por ciento, de acuerdo con datos de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público y los del producto interno bruto (PIB) difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Es decir, los pasivos del país aumentaron 168.9 por ciento, o 1.7 veces más rápido que la economía en un año y medio. Este comparativo no toma el crecimiento real de ninguno de los indicadores –es decir, su avance una vez descontada la pérdida de poder adquisitivo por la inflación–, pero sí refleja el crecimiento dispar que han tenido ambos datos en un mismo periodo con un endeudamiento que supera el avance de la actividad económica.
Con base en datos de Hacienda, la medida más amplia de la deuda pública creció 2 billones 68 mil 329.7 millones de pesos en ese año y medio al pasar de 16 billones 730 mil 504.2 millones a 18 billones 798 mil 833.9 millones en lo seis trimestres de esta administración.
Mientras el PIB en valores corrientes, que reporta el Inegi, avanzó apenas en un billón 558 mil 558.5 millones de pesos, de 33 billones 897 mil 302.4 millones de pesos a 35 billones 455 mil 860.9 millones .
A la luz del tamaño de una economía que en el año y medio reciente ha caminado por debajo de lo usual, los pasivos públicos aumentaron 4.1 puntos porcentuales del PIB: de 48.8 por ciento al cierre del tercer trimestre de 2024, justo en la bisagra del inicio de la actual administración, a 52.9 por ciento al concluir el primer trimestre de 2026, basado en los informes de la secretaría.
Ese comparativo se hace hasta marzo a fin de que sea compatible con los datos del PIB nominal que Inegi publica cada trimestre. No obstante, Hacienda ya actualizó sus informes de finanzas y deuda públicas a abril de 2026.
Los datos a ese mes muestran que la deuda pública –medida por el Saldo Histórico de los Requerimiento Financieros del Sector Público (SHRFSP)– creció más de un billón 150 mil millones de pesos a lo largo de un año, para llegar a 18 billones 680 mil 848 millones, que “representan la mitad de la economía del país”; es decir, 50 por ciento del PIB. De acuerdo con Hacienda, “la deuda pública de México se mantiene bajo control y alineada con la capacidad de pago del país. Es técnicamente impreciso evaluar su evolución únicamente a partir de montos nominales en pesos, ya que la sostenibilidad de la deuda debe analizarse en relación con el tamaño de la economía, su composición, costo financiero, plazo promedio y perfil de vencimientos”.
Más allá de cómo pretende la dependencia que se divulguen sus datos, Hacienda subraya que este avance “se mantiene en línea con la tendencia histórica y con el crecimiento del PIB nominal, que es la variable que refleja la capacidad de la economía y de las finanzas públicas para atender los compromisos financieros del país”.
De acuerdo con los datos públicos de Inegi sobre el crecimiento del PIB nominal, la deuda está creciendo más rápido que la economía no sólo en monto bruto, sino 168.9 por ciento más rápido cuando se cuentan con cifras comparables.
Especialistas explican que la relación deuda/PIB es un indicador importante, pero por sí sola no basta para determinar si los pasivos de un país son sostenibles; sobre todo en un contexto en el que la economía mexicana ha tenido “expansiones modestas”.
“La razón deuda/PIB es un indicador importante, pero por sí sola no basta para determinar si la deuda de un país es sostenible. De hecho, una de las principales lecciones que han dejado las crisis fiscales en el mundo es que no existe un umbral único a partir del cual la deuda se vuelve problemática; lo que realmente importa es la capacidad que tiene el gobierno para financiarla y estabilizarla en el tiempo”, expone Janneth Quiroz, directora de Análisis Económico, Cambiario y Bursátil de Grupo Monex.
Detalló que más allá de la proporción del SHRFSP –la medida más amplia de la deuda– con relación al PIB, las agencias calificadoras normalmente realizan un análisis que involucra el peso del costo financiero, la capacidad de generar superávit del balance primario –es decir, la brecha entre ingresos y gastos antes del pago de intereses–, así como la trayectoria de los ingresos y el margen fiscal.
Hacienda destacó que el balance primario presupuestario alcanzó en abril “un superávit de 171 mil millones de pesos, en contraste con el déficit previsto para el periodo”, mientras “la gestión activa de la deuda permitió que el costo financiero se ubicara 68 mil millones de pesos por debajo de lo programado”. Hasta abril se gastaron 392 mil 140.2 millones en este rubro, 3.4 por ciento menos que el año pasado.
James Salazar, subdirector de Análisis Económico en Kapital Grupo Financiero, sostiene que si bien el costo financiero se estabilizó, al haberse reducido el nivel de las tasas de interés tanto en el mercado interno como externo, “lo hizo a un nivel muy alto”. Para 2026 están presupuestados un billón 572 mil 73 millones de pesos en costo financiero de la deuda.
A la par, lo que está haciendo el gobierno federal con el propósito de que la deuda no se dispare como proporción del PIB, “aunque no lo ha logrado evitar por completo, es reducir algunos rubros que no están establecidos a nivel constitucional y que son relativamente fáciles de mover, lo que a la larga es muy costoso para el país, como la inversión pública”, amplió Salazar.
Hasta abril, la inversión física del sector público cayó 18.4 por ciento, casi al mismo grado que la reducción de los primeros cuatro meses del año pasado, que fue 19 por ciento. Hacienda sostiene que esta caída responde al calendario de ejecución del gasto público y espera que con el plan de la Federación para infraestructura en el país se destinarán más recursos a este rubro.
“La situación es complicada, sobre todo por esta cuestión de que no está creciendo la economía, entonces no hay forma de dónde sacar los ingresos que necesitas para financiar todo este rígido gasto que ya tienes establecido”, sostiene el economista de Kapital.
Quiroz subraya que lo “relevante no es sólo cuánto debe México hoy, sino si la economía crecerá lo suficiente, si los ingresos públicos serán capaces de acompañar ese crecimiento y si el gobierno contará con espacio presupuestario para cumplir sus obligaciones sin que la deuda continúe aumentando de manera indefinida”.














